En los ochenta, George Michael y su mejor amigo del instituto, Adrew Ridgeley formaron una banda (The executive), que tuvo el éxito y la trayectoria justa para firmar un contrato con Innervision Records, cambiar el nombre a Wham! y empezar a llenar el corazón de jovencitas.

Los roles en Wham! estaban bastante mal repartidos, George Michael componía, tocaba, producía... mientras que Andrew hacía practicamente nada... Muchos productores decían que George debería dejar a Andrew y montar su propia banda, pero... Andrew era su mejor amigo, ¿Cómo iba a hacerle eso?

¿Sabeis porque acabó Wham!?

George Michael estaba saliendo con una de las chicas de Bananarama... (sí, George Michael) y Andrew Ridgeley le levantó la novia. Así de duro.

Y es que las cuestiones de faldas no deberian mezclarse con los asuntos de trabajo...

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En Estados Unidos se admira y se premia a los médicos,a los abogados, a los generales, a los actores, a la gente de la televisión y a los políticos. No a los profesores. La enseñanza es la fregona
de las profesiones. A los profesores se les dice que entren por la puerta de servicio o por la parte de atrás. Se les felicita por tener TTL (Tanto Tiempo Libre). Se habla de ellos con condescendenciay se les dan palmaditas, a posteriori, en las canas. «Ah, sí, yo teníauna profesora de Lengua Inglesa, la señorita Smith, que me inspiró mucho. No olvidaré jamás a la buena señorita Smith. Solía decir que si en sus cuarenta años de enseñanza conseguía llegar al corazón
de un chico, todo le habría valido la pena. Moriría feliz.» Luego, la profesora de Lengua Inglesa que nos inspiró se difumina entre sombras grises para subsistir el resto de sus días con una pensión mezquina, soñando con ese chico al que podía haber llegado. Sigue soñando, profesora. No te rendirán homenaje.

Piensas que entrarás en el aula, te quedarás parado un momento, esperarás a que se haga el silencio, les verás abrir los cuadernos y preparar los bolígrafos, les dirás tu nombre, lo escribirás en la pizarra, te pondrás a enseñar.

Tienes en tu mesa el programa de Lengua Inglesa que te ha proporcionado el centro. Les enseñarás ortografía, vocabulario, gramática, comprensión de la lectura, redacción, literatura.
No ves el momento de llegar a la literatura. Mantendréis debates animados sobre poesías, obras de teatro, ensayos, novelas, relatos cortos. Las manos de los ciento setenta estudiantes vibrarán en el aire, y ellos exclamarán «señor McCourt, yo, yo, quiero decir algo».

ienes la esperanza de que querrán decir algo. No quieres que se te queden mirando embobados mientras te esfuerzas desesperadamente por mantener viva la lección.

Devorarás con deleite los corpus de la literatura inglesa y estadounidense. Qué bien lo pasarás con Carlyle y Arnold, con Emerson y Thoreau. No ves el momento de llegar a Shelley, Keats y Byron, y al bueno de Walt Whitman. A tus clases les encantará todo ese romanticismo y rebelión, todo ese desafío. A ti mismo te encantará, porque muy dentro de ti y en tus sueños, eres un romántico desenfrenado. Te ves a ti mismo en las barricadas.

Los directores y otras figuras de autoridad que pasen por los pasillos oirán ruidos de emoción en tu aula. Mirarán por la ventanilla de la puerta, asombrados al ver tantas manos levantadas, interés y emoción en las caras de esos chicos y chicas, de esos fontaneros, electricistas, esteticistas, carpinteros, mecánicos, mecanógrafas, torneros.

Te nominarán para recibir premios: Profesor del Año, Profesor del Siglo. Te invitarán a Washington. Eisenhower te dará la mano. Los periódicos te pedirán a ti, un simple profesor de secundaria, tu opinión sobre la educación. Esto será un notición: a un profesor de secundaria le piden su opinión sobre la educación. Caray. Saldrás en la televisión.

En la televisión.

Figúrate: un profesor de secundaria en la televisión. Te llevarán en avión a Hollywood, donde saldrás en películas sobre tu propia vida. Comienzos humildes, niñez miserable, problemas con la Iglesia (a la que plantaste cara con valor), imágenes de ti mismo solitario en un rincón, leyendo a la luz de una vela a Chaucer, Shakespeare, Austen, Dickens. Tú estás allí en el rincón, abriendo
con dificultad tus pobres ojos enfermos, leyendo valerosamente hasta que tu madre te quita la vela, te dice que si no lo dejas se te van a caer los ojos de la cara. Tú le suplicas que te devuelva la vela, que sólo te quedan cien páginas para terminar Dombey e hijo, y ella te dice: «No, no quiero tener que hacerte de lazarillo por Limerick y que la gente me pregunte cómo es que te has quedado ciego si hace un año estabas dando patadas a una pelota como el que más.»

Tú dices que sí a tu madre porque conoces la canción:

El amor de una madre es una bendición
vayas por donde vayas
cuídala mientras la tengas
la echarás de menos cuando falte.

Además, cómo ibas a replicar a una madre de película, representada por alguna de esas actrices irlandesas mayores, Sarah Ailgood o Una O’Connor, con esas lenguas mordaces y esas caras de sufrimiento. Tu madre de verdad también tenía una buena cara de pesadumbre, pero nada como verla en la gran pantalla, en blanco y negro o a todo color.

A tu padre podría representarlo Clark Gable, sólo que a) a lo mejor no era capaz de reproducir el acento del norte de Irlanda que tenía tu padre, y b) sería caer muy bajo después de Lo que el viento se llevó, que, como recuerdas, estuvo prohibida en Irlanda, según se dice, porque Rhett Butler llevaba en brazos a Scarlett, su propia esposa, escaleras arriba y hasta la cama, lo que inquietó a los censores cinematográficos de Dublín y les hizo prohibir la película entera. No; haría falta otra persona para representar el papel de tu padre, porque los censores irlandeses estarían vigilando con atención, y tú te llevarías una gran desilusión si a la gente de Limerick, tu ciudad,
y a la del resto de Irlanda les privaran de la oportunidad de ver la historia de tu infancia desgraciada y tu subsiguiente triunfo como profesor y estrella del cine.

Pero la historia no terminaría allí. La verdadera historia sería la de cómo, al final, te resististe a los cantos de sirena de Hollywood; la de cómo, después de noches de ser obsequiado con cenas, vinos, fiestas e invitaciones al lecho de las estrellas femeninas, consagradas y en ciernes, descubriste la vacuidad de sus vidas, cómo te abrían sus corazones recostadas sobre diversas almohadas de satén, cómo las escuchabas con punzadas de remordimientos cuando manifestaban su admiración por ti, porque tú, por tu entrega a tus estudiantes, te habías convertido en un ídolo y en un símbolo en Hollywood, cómo ellas, las estrellas femeninas encantadoras, consagradas y en ciernes,lamentaban haber ido por el mal camino, abrazando la vacuidad de sus vidas en Hollywood, sabiendo que, si renunciaban a todo aquello, podrían disfrutar a diario de la integridad de enseñar a los futuros artesanos, tenderos y mecanógrafas de América. Qué sensación debe dar, te dirían, despertarse por la mañana, saltar alegremente de la cama, sabiendo que tienes por delante todo un día en el que harás una labor santa con la juventud de América, satisfecho con tu escasa remuneración, pues tu verdadera recompensa es el brillo de agradecimiento en los ojos atentos de tus estudiantes cuando te entregan los regalos que te envían sus padres, agradecidos y llenos de admiración: galletas, pan y pasta caseros, y de vez en cuando una botella de vino de las parras que tienen en el patio trasero las familias italianas, las madres y los padres de tus ciento setenta alumnos del Instituto de Formación Profesional y Técnico McKee, en el distrito de Staten Island, de la ciudad de Nueva York.






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Ya se ha filtrado el trailer de Alicia, de Tim Burton. Como es filtrado (yo me pregunto como se filtran estas cosas, la verdad)la calidad no es la deseable, pero la verdad es que como todo lo de Tim, tiene una estética tremenda... ¿no creéis?



Además, y a través de blogdecine he encontrado alguna foto que no conocía. Por ejemplo esta:




Por cierto, ¿no iba a ser una Alicia oscura basada en un videojuego (o eso oí yo)?Pues por estas fotos me parece un poco sweet y a lo Disney... y me parecería regular ya que Alicia, es más oscura que Charlie...y si Willie Wonka daba miedo, la reina de corazones debería darlo también, ¿no? ¿Se habrá dejado Tim llevar por el dinerillo y nos esperará otra infamiada del tipo El planeta de los simios? (Aunque siendo realistas, aunque sólo sea por la estética, esta le gana. ¿Será que el trailer ha dejado lo más sweet de la muerte de la peli y en el fondo nos falta lo importante?

Otra cosa, ¿Alguien sabe si la OST es de Danny Elfman?

Todas las respuestas, el 5 de marzo de 2010.
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Quien me conoce bien, sabe que en el fondo, soy una niña pequeña. Y me niego a crecer, porque todo es tan bonito cuando eres capaz de disfrutar de las cosas como cuando eres un niño. Y una de esas cosas que mantienen mi espíritu infantil, es mi pasión por los dibujos animados, por el cine de animación.

Así que no debería decirlo, pero bueno. Soy una fan de Pocoyó. En primer lugar, porque me recuerdan a mis juguetes favoritos de la infancia... mis pinipon (a saber donde acabaron sus días los pobres). Esos tristes muñequitos, sin boca, sin brazos, simples en comparación con los Playmobil de mi hermano, me dieron muchisimas tardes de diversión.


Y en segundo lugar, digamos que es tierno, simple, sí, pero entrañable. De esos dibujos que no me importaría ver con un niño.

Pocoyó cuenta las aventuras de un niño de tres años (cumple cuatro en la segunda temporada) con sus amigos, Pajaroto, Elly, Lula, Pato... Además, en inglés, al narrador le da voz Stephen Fry, y me encanta la voz de ese hombre, para que mentir.

Pocoyó es entrañable, entre otras cosas, porque trata a los niños como niños, y no como bichejos tontitos (que era mi impresión cuando ví los teletubbies) Curiosamente, la idea es de un grupo de animadores españoles, como suele pasar, en España no dieron un duro por ellos y se tuvieron que marchar fuera.

Para terminar, ¿sabeis de donde viene el nombre de Pocoyó? La hija de uno de los creadores, con dos añitos, estaba rezando para ir a dormir... Jesusito de mi vida, eres niño como yo... pero claro, tan pequeñita, no podía pronuncia muy bien y decía... eres niño pocoyó... y de ahí nació el nombre... ¿no es adorable?

Os dejo con mi capítulo favorito de Pocoyó... Pocoyo dance...

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Hoy he leído en el periódico que ha muerto Frank McCourt, autor de novelas como Las cenizas de Ángela o Lo es. La primera, es una de esas novelas que habré leído mil veces, (para no exagerar, diré que alrededor de cinco veces) y que siempre que lo hago, consigue hacerme llorar y reír, y darme cuenta de la suerte que tengo de vivir donde vivo y de tener la familia que tengo. No he podido evitar sentirme triste cuando lo he leído. Así que como humilde homenaje y porque no necesito excusa para abrir este libro, os dejo la primera parte del primer capítulo de Las cenizas. Descansa en paz, Frank, espero que donde estés ahora, no haya humedad ni pulgas.

Mi padre y mi madre debieron haberse quedado en Nueva York, donde se conocieron, donde se casaron y donde nací yo. En vez de ello, volvieron a Irlanda cuando yo tenía cuatro años, mi hermano Malachy tres, los gemelos, Oliver y Eugene, apenas uno, y mi hermana Margaret ya estaba muerta y enterrada.

Cuando recuerdo mi infancia me pregunto cómo pude sobrevivir siquiera. Fue, naturalmente, una infancia desgraciada, se entiende: las infancias felices no merecen que les prestemos atención. La infancia desgraciada irlandesa es peor que la infancia desgraciada corriente, y la infancia desgraciada irlandesa católica es peor todavía.

En todas partes hay gente que presume y que se lamenta de las penalidades de sus primeros años, pero nada puede compararse con la versión irlandesa: la pobreza; el padre, vago, locuaz y alcohólico; la madre, piadosa y derrotada, que gime junto al fuego; los sacerdotes, pomposos; los maestros de escuela, despóticos; los ingleses y las cosas tan terribles que nos hicieron durante ochocientos largos años.

Sobre todo... estábamos mojados.

A lo lejos, en el océano Atlántico, se juntaban grandes cortinas de lluvia que subían poco a poco por el río Shannon y se asentaban para siempre en Limerick. La lluvia humedecía la ciudad desde la festividad de la Circuncisión hasta la Nochevieja. Producía una cacofonía de toses secas, de ronquidos bronquíticos, de estertores asmáticos, de ahogos tísicos. Convertía las narices en fuentes, los pulmones en esponjas llenas de bacterias. Inspiraba remedios a discreción: para aliviar el catarro se cocían cebollas en leche ennegrecida con pimienta; para la congestión se preparaba una pasta con harina hervida y ortigas, se envolvía en un trapo y se aplicaba, humeante, al pecho.

De octubre a abril, las paredes de Limerick estaban relucientes de humedad. La ropa no se secaba nunca; los abrigos de tweed y de lana albergaban a seres vivos; a veces brotaban de ellos vegetaciones misteriosas. En las tabernas salía vapor de los cuerpos y de las ropas húmedas, que era aspirado con el humo de los cigarrillos y las pipas, sazonado con las emanaciones rancias de la cerveza negra y del whisky derramados e impregnado del olor de la orina que entraba a bocanadas de los urinarios exteriores, donde muchos hombres vomitaban u sueldo semanal.

La lluvia nos empujaba a la iglesia, nuestro refugio, nuestra fuerza, nuestro único lugar seco. En la misa, en la bendición, en las novenas, nos apiñábamos en grandes masas húmedas, dormitando mientras el sacerdote hablaba con voz monótona, mientras el vapor subía de nuestras ropas para mezclarse con el olor dulzón del incienso, de las flores y de las velas.

Limerick se labró una reputación de ciudad piadosa, pero nosotros sabíamos que sólo era a causa de la lluvia.
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Uno de mis CDs favoritos es A kind of Magic (1986) de Queen. Tengo que darle las gracias a Carlos, pese a que ahora tengamos más desencuentros, fue él el que me lo regaló.

Por si no lo sabeis, A Kind of Magic fue el duodécimo álbum de Queen y se grabó entre Londres, Alemania y Suiza. Sus canciones componen la banda sonora de la película Los Inmortales (Highlander, peli que nunca he llegado a ver), ya que su director Mulcahy pensaba que Queen podría darle toda la fuerza que la película necesita.

Curiosamente, cada uno de los miembros de Queen se inspiró en diferentes partes de la historia y así las canciones que lo componen cubren bastantes emociones Brian May quedó muy afectado por la muerte de Heather (el primer amor del protagonista); él se vería condenado a vivir eternamente sin su amor. Brian escribió “Who wants to live forever” al recordar esa escena.

Freddie escribió “Princes of The Universe” (que iba a ser el titulo original de la película) como himno. Es rockero, es potente, tiene fuerza. El videoclip original nos muestra una lucha entre “el Escocés” (Christopher Lambert) y Freddie, frente a frente, espada frente a micro.

Pero volviendo un poco al disco, A kind of Magic se editó el 2 de junio de 1986. Muchos de sus temas se interpretaban en directo enla última gira de Queen, el Magic Tour of Europe. “One Vision” y “Friends will be Friends” cerraban el concierto junto a “We will Rock you” y “We are the Champions”. Queen nunca llegó a incluir en aquella gira “Princes of the Universe” (que es una de mis canciones favoritas).


Las canciones en el disco son:

One vision

A kind of Magic

One year of love

Pain is so close to pleasure

Friends will be Friends

Who wants to live forever

Gimme the prize

Don’t lose your head

Princes of the Universe.


Nos vemos prontito.

(No se me han olvidado los juegos para hablar mejor, es simplemente que no encuentro el suplemento de donde los estaba sacando)

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Hoy, en algún lugar del cielo, una estrella brilla más fuerte. Y es que Michael se nos ha ido, ya para siempre. Podría gustarte su música, o no. Pero todo el mundo sabía quien era, sabe quien es. Odiado, admirado, imitado, envidiado... una estrella. Un niño que se vio forzado a crecer muy deprisa, un adulto que no quería dejar de ser niño...

Adiós, rey del pop.
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Sí, soy un petate con patas. Llevo un montón sin hacer una actualización como Alanis manda, pero, entre que estoy liada (+isima), que hace calor y que intento estar delante del PC lo mínimo... pues...

Bueno, esta es una entrada cortita, para que sepáis que ando leyendo...

La buena terrorista- Doris Lessing

Un libro de esos que te gusta más el desarrollo que el final (quien avisa no es traidor). La historia es tan tierna y al mismo tiempo tan dura. ¿Puede una chica ser comunista, squatter, independentista y al mismo tiempo cuidar de los que le rodean? Pues eso es lo que hace Alice, que vive su vida así su vida mientras cuida de su amigo Jasper, un homosexual al que te dan ganas de colgar de algún sitio a lo largo del libro. El final, bueno, el final es... un final.









Maus
- Art Spielgeman.

Imagina ver un campo de concentración así; los judíos son ratones, los polacos, cerdos, y los nazis, gatos. Esta novela gráfica, nos relata la relación de un padre con su hijo, mientras el primero le cuenta cómo conoció a su madre y como ambos acabaron en un campo de concentración. Una de esas cosas que se debería leer un amplio sector de la población.

Por cierto, el dibujo no es muy allá, para los que les gustan los comics, es un dibujo casi que infantil, pero en el fondo que eso ha hecho también que me guste tanto... me fijaba mucho más en lo que estaba leyendo que en el dibujo.

Alicia en el País de las Maravillas- Lewis Carrol

Recuerdo haber comenzado a leer esto en el aeropuerto de Amsterdam hace unos años y parecerme un coñazo monumental. Esta vez me lo he pasado pipa. No podía levantar los ojos del libro y me pareció cortisimo (ahora ando a la busca de detrás del espejo). Divertidisimo y lleno de ironía... ¿Sabéis que os digo? ¡¡Que os corten la cabeza!!

Tim Burton- Hilario Rodriguez
Una de las múltiples biografías que me estoy leyendo. En primer lugar tiene bastantes datos erróneos (esto, señor Rodriguez, revise La novia cadáver antes de escribir sobre ella), pero está bien en otros aspectos. Tiene una sección de links interesante y algunas ideas, que deja a medias, que están bien.

Bueno, que veáis que os tengo abandonados por una buena causa!!
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No esperes a que otros construyan tu futuro. Levántalo con tu esfuerzo, con tu compromiso, con tus sueños.
Adelante.
No hay tiempo que perder, que es posible cuanto anhelas si pones todo tu empeño.
German Sanchez Ruiperez
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