¿Qué os parece Mazzy Star?

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Como decía hace no mucho, echo de menos escribir. Así que hoy en el bus de vuelta a casa intenté hacer un relatillo de menos de cien palabras. En este caso, de 91. Es muy mejorable... pero después de más de un año sin escribir, es un comienzo...

Aqui os dejo... El hombre sin sombra...

Una mañana me levanté y ya no estaba. La busqué por los cajones y en los bolsillos de los pantalones. Revolví el montón de la ropa sucia pero no encontré nada más que calcetines desparejados.


Desolado, salí a la calle, vestido de luto por tan dolorosa pérdida. La gente me esquivaba aterrada, ¿Qué tipo de ser humano pierde su sombra? Sin lugar a dudas, un monstruo.


Y vagué de ciudad en ciudad hasta que en un charco pude observar mi reflejo: No he perdido mi sombra, me he convertido en ella.


¿Qué os parece?
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De un tiempo a esta parte, cuando tengo que desearle a alguien suerte, suelo regalarle ositos de gominola. Es unacostumbre un tanto idiota... pero que pienso mantener.

¿Quereis saber lo qué significan para mi los ositos de gominola?

Los ositos de gominola me recuerdan, os recuerdan, que teneis magia en vuestro interior... que sólo tenéis que creerlo, que sacarla y brillar...

¿La explicación? Leo fanfics desde hace unos 7 años (joroba cómo pasa el tiempo). Mi fanfic favorito, el que releo cuando estoy triste es My name is Severus (de hecho me gustó tanto que estuve un tiempo intercambiando emails con Silverfox).

Así, que si os ofrezco ositos de gominola (o quiero tener un erizo y llamarlo Greenie), ya sabeis la razón

PD: Bienvenidos Fred C. Robinson y Diego Sobrino a mis pequeñas Cenizas
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Sé que Oscar Wilde no pasará a la historia como poeta... pero a mi la Balada de la cárcel de Reading me sigue pareciendo estremecedora.

Balada de la cárcel de Reading


A la memoria de C. T. W.
antiguo soldado de la Guardia Real de Caballería.
Muerto en el Presidio de Reading, Berkshire, 7 de julio de 1896:

I

No vistió su chaqueta escarlata
porque el vino y la sangre ya son rojos,
y sangre y vino había en sus manos
cuando lo hallaron con la muerta,
la pobre que él amó
y a quien en su lecho asesinara.

Caminó entre los jueces
vistiendo el gris raído
con gorra en la cabeza
y paso alegre y leve.
Pero jamás vi a nadie que mirara el día
con igual ansiedad.

Jamás vi a nadie que mirara
con ojos tan ansiosos
la pequeña tienda azul
que los presos llaman cielo,
y a cada nube fugitiva
que cruzaba con velamen de plata.

Confinado en otros patios con otras almas
en pena me preguntaba
si había hecho algo grande
o algo insignificante,
cuando una voz me susurró al oído
«ese hombre va a la horca».

¡Cristo! Los muros de la prisión
de pronto parecían tambalearse
y sobre mi cabeza era el cielo
un casco de quemante acero.
Y aunque era yo un alma en pena,
mi pena sentir no podía.

Supe qué pensamiento perseguido
su paso apresuraba; supe por qué
miraba el día brillante
con ojos tan ansiosos.
Había matado aquello que él amaba
y tenía que morir.

* * * * *

Y sin embargo, cada hombre mata lo que ama.
Que todos oigan esto:
unos lo hacen con mirada torva
otros con la palabra halagadora;
el cobarde lo hace con un beso,
con la espada el valiente.

Matan algunos el amor de joven
y otros cuando viejos;
estrangulan algunos con manos de lujuria,
otros con manos de oro:
el más amable usa el puñal
para que el frío llegue antes.

Aman algunos poco tiempo, largamente otros.
Hay quienes compran y también quienes venden.
El acto es cometido a veces en el llanto
y otras sin un suspiro.
Pues todos matan lo que aman;
pero no todos mueren.

No muere una muerte de vergüenza
un día de desgracia oscura;
ni nudo al cuello en la garganta lleva
ni paño sobre el rostro;
ni caen los pies primero por el piso
al espacio vacío.

* * * * *

No se sienta con hombres silenciosos
que lo vigilan noche y día,
que lo vigilan cuando busca el llanto
y también cuando busca la plegaria.
Que lo vigilan; no sea que él mismo robe
de la prisión la presa.

No se despierta al alba para ver
formas temibles en tropel por la celda:
el aterido Capellán en su túnica blanca,
el Alguacil adusto en su tristeza,
el Director en esplendente traje negro
y el amarillo rostro del Desastre.

No se apresura en prisa lamentable
a vestir el ropaje del convicto,
y un Doctor mordaz se regodea
notando el tic nervioso de cada pose nueva;
y en la mano un reloj cuyos tictacs
son como horribles golpes de martillo.

No conoce la sed brutal que lija la garganta
antes de que el verdugo
se deslice con guantes de jardín
por la puerta acolchada,
y lo ate con tres correas para apagar por siempre
la sed de la garganta.

No baja la cabeza para oír
la lectura del oficio mortuorio,
mientras el temor de su alma
le dice que no está muerto;
ni se cruza con su propio ataúd
al acercarse al cobertizo horrible.

Ni mira fijamente el aire
por un techo de vidrio;
ni reza con labios de arcilla
porque termine su agonía;
ni siente en su mejilla vacilante
el beso de Caifás.


II

Seis semanas nuestro soldado dio vueltas
por el patio, vistiendo el gris raído,
con gorra en la cabeza
y paso alegre y leve.
Pero jamás vi a nadie que mirara
el día con igual ansiedad.

Jamás vi a nadie que mirara
con ojos tan ansiosos
la azul tienda pequeña
que llaman los presos cielo
y a cada nube arrastrando
sus enredados vellones.

No retorció las manos como lo hacen
los necios que se atreven a alentar
a la Esperanza retadora
en la misma cueva oscura de la Desesperación:
Miró hacia el sol solamente
y bebió el aire matinal.

No retorció las manos ni lloró
ni miró furtivamente o languideció;
sino bebió el aire como si allí encontrara
saludable calmante;
la boca abierta bebió el sol
como si fuera vino!

Y yo y todas esas almas en pena
que caminaban en el otro patio
olvidamos si nosotros mismos
habíamos hecho algo grande o algo insignificante,
y contemplamos con asombro torpe
al hombre al que iban a colgar.

Pues era extraño verlo así pasar
con paso tan alegre y leve,
y extraño era verlo contemplar
con tal ansiedad el día.
Y pensar era también extraño
en esa deuda que pagar tenía.


* * * * *

El olmo, el roble tienen bellas hojas
que brotan en la primavera:
pero era horrible ver el árbol del cadalso
con la raíz mordida por las víboras,
y, verde o seco, debe morir un hombre
antes de dar su fruto.

El lugar más exaltado es ese trono de gracia
al que aspira todo el mundo.
¿Pero quién se erguiría en correa de cáñamo
en el alto patíbulo y echaría
a través de collar asesino
su última mirada al cielo?

Dulce es bailar al ritmo de violines
cuando la vida y el amor son justos;
y extraño y delicado
al ritmo de laúdes y de flautas;
mas no hay dulzura cuando un ágil pie
baila en e aire.

Así, con curiosos ojos y aprehensión oscura
lo observamos día a día,
preguntándonos, si cada uno de nosotros
terminaría de manera igual,
pues nadie puede decir en qué Infierno rojo
su alma ciega extraviarse podría.

Por fin, el hombre muerto
cesó de caminar entre los Jueces,
y supe que estaba de pie
en el negro redil del acusado
y su rostro jamás vería otra vez
en bienestar o desastre.

Cual barcos condenados que en la tormenta se cruzan
nuestras rutas se habían encontrado:
no hicimos gesto alguno, no dijimos palabra,
y no había palabra que decir;
pues no nos encontramos en la noche sagrada
sino en día de vergüenza.

Un muro de prisión nos envolvía
y éramos dos parias;
nos arrojara el mundo de su corazón
y Dios de su cuidado:
la trampa de hierro nos había atrapado,
aquella que el Pecado siempre espera.


III

En el Patio de los Deudores
son duras las piedras, húmedo el alto muro,
y cuando tomaba el aire
bajo el cielo plomizo
a cada lado un guardia caminaba
para que el hombre no muriera.

A veces se sentaba con esos que guardaban
su angustia día y noche;
con quienes lo guardaban al llorar
y al arrodillarse para el rezo.
Con quienes lo guardaban, no sea que robara
la presa del patíbulo.

El Director era inflexible en aplicar
las disposiciones de la Ley;
el Doctor afirmó que la muerte
era un acto científico;
y dos veces al día lo visitaba el Capellán
y dejaba su pequeño folleto.

Y dos veces al día fumaba su pipa
y bebía su cuarto de cerveza;
su alma en actitud resuelta
no dejaba escondrijo para el miedo.
A menudo decía estar contento
de que el día del verdugo se acercara.

Pero por qué decía cosa tan extraña
ningún guardián osaba preguntar;
pues quien asume
la misión de guardián
debe sellar sus labios y transformar
en máscara su rostro.

De lo contrario, podría conmoverse,
podría tratar de dar consuelo:
¿Y qué podría lograr la Piedad Humana
acorralada en un Hoyo de Asesinos?
¿Qué palabra de gracia en tal lugar
podría ayudar el alma de un hermano?


* * * * *


Cabizbajos por el ruedo
hicimos el Desfile de los Locos.
Nada nos importaba: sabíamos bien
que éramos la Brigada del Diablo,
y con cabeza rapada y pies de plomo
nos prestamos a la alegre mascarada.

Desgarramos la cuerda alquitranada
con uñas romas, sangrantes;
frotamos las puertas, fregamos los pisos
y pulimos los barrotes brillantes;
y madero tras madero el tablón jabonamos
entre el estruendo de los cubos.

Cosimos los sacos, rompimos las piedras
y trabajó el taladro polvoriento:
golpeamos las latas y gritamos los himnos,
y sudamos en el molino,
mas en el corazón de cada hombre
quieto yacía el terror.

Y se hallaba tan quieto que cada día
se arrastraba cual ola sofocada por algas;
y olvidamos nuestro destino amargo
que espera por igual a pillo o necio,
hasta que una vez, volviendo del trabajo con andar pesado
pasamos junto a una tumba abierta.

Con bostezo feroz el amarillo pozo
a bocanadas parecía pedir algo viviente
y aun el barro mismo clamaba por la sangre
al ruedo de sediento asfalto.
Sabíamos que antes que cierto alba aclarara
un preso habría de ser colgado.

Y entramos con el alma absorta
en Muerte y Sueño y Hado.
El verdugo con su valijita
arrastraba los pies en la penumbra;
yo temblaba, a tientas en camino
hacia mi tumba numerada.


* * * * *


Esa noche los vacíos corredores
se llenaban de formas del Temor,
y por toda la ciudad de hierro
había pasos furtivos que no oíamos
y a través de las barras que esconden las estrellas
parecían asomarse caras blancas.

Yacía como quien soñase
en prados placenteros.
Los guardias en custodia de su sueño
no podían comprender
que alguien durmiera ese sueño dulce
tan cerca de un verdugo.

Pero no hay sueño cuando debe haber llanto
en quien nunca ha llorado.
Y nosotros -el necio, el pillo, el impostor-,
quedamos en vigilia interminable,
y en cada seso en manos del dolor
el terror de otro hombre se insinuaba.

¡Ay, es algo tan terrible
sentir la culpa de otro!
La Espada del Pecado penetraba
hasta su empuñadura envenenada
y nuestras lágrimas eran de plomo derretido
pues la sangre no habíamos nosotros derramado.

Los guardias con calzado de felpa se acercaban
a cada puerta cerrada con candado
y atisbaban con ojos consternados
grises figuras en el suelo,
preguntándose por qué se arrodillaban a rezar
quienes jamás antes rezaran.

¡Rezamos toda la noche arrodillados,
insensatos dolientes de un cadáver!
Las agitadas plumas de medianoche
agitaron las plumas funerarias.
Y como el vino amargo de la esponja
era el sabor del arrepentimiento.


* * * * *

El gallo gris cantó, cantó el gallo rojo
mas el día no llegó:
formas torcidas del Terror se agazaparon
por los rincones donde yacíamos
y cada espíritu maligno que vaga por la noche
se nos aparecía.

Pasaban deslizándose, ligeros
cual viajeros en velo neblinoso;
se mofaban de la luna bailando
un rigodón de vueltas y pasos delicados,
y con ritmo formal y gracia repugnante
los fantasmas acudían a su cita.

Con mueca consternada los miramos pasar,
esbeltas sombras tomadas de la mano;
giraron y giraron en grupos fantasmales
y bailaron allí la lenta zarabanda:
¡Condenados grotescos hicieron arabescos
como el viento en la arena!

Y con piruetas como de marionetas
sus pasos afilados tropezaron;
llenaron los oídos con las flautas del Miedo
en esa horrible mascarada,
y a toda voz cantaron mucho tiempo
pues cantaban para despertar los muertos.

«¡Oh!», cantaban, «¡ancho es el mundo
pero cojean las extremidades aherrojadas!
Y tirar los dados una vez o dos veces,
es juego caballeresco
pero no gana jamás quien con el Pecado juega
en la secreta Casa de la Vergüenza.»

No eran cosas de aire esas bufonadas
que con tal júbilo retozaban
para hombres con vidas en grilletes,
cuyos pies jamás serían libres.
¡Ah! ¡Por las heridas de Cristo! Eran algo viviente
y algo horrible de ver

Girando y girando devanaron el vals,
dieron vueltas algunos en parejas sonrientes;
con el paso afectado de un viajante,
algunos se acercaron con sigilo al peldaño
y con burla sutil y mirar de malicioso servilismo
todos ayudaron a decir nuestras preces.

Comenzó su lamento el viento matinal
pero la noche continuó;
en su enorme telar la red de la tristeza
se extendió hasta que cada hebra fue hilada:
y al rezar, nuestro miedo creció
ante la justicia del sol.

Vagó con su lamento el viento
por los muros llorosos de la cárcel.
Hasta que como rueda de acero giratorio
sentimos los minutos que avanzaban a rastras:
¡oh, viento clamoroso! ¿Qué habíamos hecho
para merecer tal alguacil?

Al fin pude ver los barrotes sombreados
cual enrejado que forjado en plomo
se moviese por el muro blanqueado
frente a mi camastro de tablas
y supe que en un lugar del mundo
era roja el alba horrible de Dios.

Limpiamos nuestras celdas a las seis,
todo era calmo a las siete,
pero el susurro y el vaivén del viento
colmaba la prisión:
con su aliento helado el señor de la Muerte
había entrado a matar.

Y no pasó en purpúreo esplendor
ni montó corcel de blanco lunar.
Tres yardas de cuerda y un tablón
es lo que la horca necesita:
y así con cuerda de vergüenza el Heraldo llegó
a perpetrar la acción secreta.

Éramos como hombres que a través de un pantano
de inmunda oscuridad a tientas van.
No osamos murmurar una plegaria
ni tampoco alentamos nuestra angustia,
algo muerto se encontraba en nosotros
y eso muerto era la Esperanza.

La justicia del hombre inexorable avanza
y no habrá de apartarse:
mata al débil, mata al fuerte
en mortífera zancada:
¡mata con taco de hierro
el monstruoso parricida!

Esperamos que sonaran las ocho.
Con la lengua hinchada por la sed
pues el octavo golpe era el Destino
que hace a un hombre maldito.
Y usará el Destino un nudo corredizo
para el hombre mejor y para el peor.

Nada teníamos que hacer,
sólo esperar que la señal llegara.
Así como piedras en valle solitario
mudos e inmóviles quedamos;
pero cada corazón latía agitado e intenso,
cual tambor de un demente.

En súbita conmoción el reloj de la prisión
golpeó el aire estremecido
y de toda la cárcel una queja se elevó
de impotente desespero.
Como el gemido que oyen pantanos asustados
de algún leproso en su cueva.

Y como quien ve algo horrible
en el cristal de un sueño,
vimos la soga de cáñamo grasiento
que montaba la viga ennegrecida
y escuchamos el rezo que el nudo del verdugo estrangulara
hasta que fuera un grito.

Y toda la aflicción lo conmoviera tanto
que soltó un grito amargo;
y los locos pesares, los sudores sangrientos
nadie los conocía como yo:
quien vive más de una vida
muere más de una muerte.


IV

No hay capilla esos días
cuando cuelgan a un hombre:
el corazón del Capellán está demasiado enfermo
o su rostro demasiado macilento,
o hay algo escrito en sus ojos
que nadie debería ver.

Así, nos tuvieron encerrados hasta casi el mediodía
y sonaron entonces. las campanas.
Los guardias con llaves tintineantes
abrieron cada celda atenta,
con estrépito bajamos la escalera de hierro
dejando cada uno su separado Infierno.

Salimos al dulce aire de Dios
mas no del modo acostumbrado,
pues este rostro estaba blanco de miedo
y aquél estaba gris;
jamás hombres tristes vi mirar el día .
con ansiedad igual.

Jamás hombres tristes vi
que miraran con ojos tan ansiosos
la azul tienda pequeña
que los presos llamamos cielo
y cada nube indiferente que pasaba
en libertad tan feliz.

Pero algunos de nosotros
que íbamos cabizbajos bien sabíamos
que habríamos elegido la muerte
si hubiéramos podido.
Mató él algo viviente,
ellos mataron lo que estaba muerto.

Pues quien peca una segunda vez
despierta un alma muerta al dolor,
sácala de su mortaja manchada
y hace que sangre otra vez,
la hace sangrar a borbotones
¡y hace que sangre en vano!


* * * * *


Como mono o payaso en atuendo monstruoso
y con flechas torcidas adornados
dimos vuelta tras vuelta silenciosos
por el asfalto resbaladizo del patio.
Silenciosos marchamos vuelta tras vuelta
y nadie pronunció palabra.

Marchamos silenciosos
y en cada mente vacía
el recuerdo de algo horrible
pasó como un vendaval
y el Horror acechaba a cada hombre
y detrás el Terror se arrastraba sigiloso.


* * * * *


Los guardias se pavoneaban en idas y venidas
cuidando sus rebaños de brutos;
llevaban uniformes impecables
o vestían los trajes de Domingo;
sabíamos dónde habían estado:
la cal viva manchaba sus zapatos.

Pues donde ancha sepultura antes se abriera
no quedaba más tumba.
Sólo un tramo de arena y barro
junto al horrible muro
y un cúmulo de cal ardiente
como su paño mortuorio.

Pues tiene una mortaja ese desafortunado
como muy pocos pueden reclamar:
en lo profundo, bajo el patio de una prisión,
desnudo, para mayor vergüenza,
yace con los pies aherrojados
envuelto en una sábana de llamas.

Y todo el tiempo la cal ardiente
devora carne y hueso,
devora frágiles huesos en la noche
y carne blanda de día;
alterna carne con hueso;
pero siempre devora el corazón.


* * * * *


Tres largos años estarán sin sembrar,
sin plantar o cultivar allí;
y por tres largos años el lugar infeliz
será estéril, baldío,
y mirará el cielo perplejo,
con mirar sin reproche.

Piensan que el corazón de un asesino infectaría
cada semilla inocente que plantaran.
¡No es verdad! La tierra bondadosa de Dios
es más generosa que lo que los hombres imaginan;
la rosa roja florecería más roja
y más blanca la blanca.

¡De su boca saldría una rosa muy roja
y de su corazón una muy blanca!
Pues, ¿quién puede decir de qué extraña manera
Cristo saca a la luz Su voluntad
desde que el cayado estéril que portó el peregrino
floreciera a la vista del gran Papa?

Pero ni a la nívea rosa blanca ni a la roja
es permitido florecer en el aire de la prisión;
pedazos de loza, guijarros, pedernal
es lo que aquí nos dan:
pues sabido es que las flores pueden restañar
del desaliento al común de las gentes.

Por eso, jamás la rosa roja ni la blanca
caerá pétalo a pétalo
en ese barro, esa arena
junto al horrible muro de la cárcel,
para decir a quienes dan pesadamente vuelta por el patio
que el Hijo de Dios murió por todos.


* * * * *


Y, sin embargo, aunque el horrible muro
lo cerca por cada lado
y un espíritu no puede caminar de noche
cuando se halla aherrojado,
y puede sólo llorar cuando yace
en tierra no consagrada,

está en paz -este hombre desgraciado-,
en paz, o pronto lo estará:
nada hay que ya pueda enloquecerle,
ni camina el Terror a mediodía
porque la tierra oscura en que yace
no tiene ni Sol ni Luna.

Como a bestia lo colgaron;
ni hubo siquiera un réquiem
que tal vez trajera paz
a su alma sobrecogida.
Apresuradamente lo sacaron
y lo escondieron en un hoyo.

Los guardias lo desnudaron,
lo entregaron a las moscas:
se mofaron de la garganta grana e inflamada,
y de los ojos que miraban rígidos.
Entre risotadas le echaron el sudario
en el que yace el convicto.

El Capellán no se arrodilló a rezar
junto a su tumba deshonrada:
ni la marcó con esa Cruz bendita
que Cristo dio a los pecadores,
pero era el hombre de aquéllos
por quienes Cristo descendiera.

Pero todo está bien; solamente ha llegado
hasta el límite que la vida ha fijado
y lágrimas extrañas llenarán para él
esa urna de piedad tanto tiempo destrozada.
Quienes por él están desconsolados serán parias
y los parias jamás hallan consuelo.


V

No sé si son Leyes justas
o Leyes equivocadas;
sabemos quienes estamos en la cárcel
que el muro es muy poderoso,
y que cada jornada es como un año
de interminables días.

Pero hay algo que sé; sé que toda Ley
que los hombres han concebido para el Hombre,
desde que el primero quitara la vida al hermano
y así el triste mundo comenzara,
desecha el trigo y la paja retiene
con los aventadores más perversos.

Y esto también sé -y sabio sería
que todos lo supiéramos-
que cada prisión que los hombres erigen
está construida con ladrillos de vergüenza
y cercada con rejas no sea que Cristo pueda ver
cómo los hombre mutilan a sus hermanos.

Con barrotes ocultan la luna clemente
y ciegan el sol bienhechor:
y bien hacen escondiendo tal Infierno
pues allí se cometen tales actos
que ni Hijo de Dios ni hijo de hombre
jamás debería contemplar.


* * * * *

Los actos más viles, cual hierbas venenosas
crecen lozanos en el aire de la prisión.
Sólo aquello que en el hombre es bueno
allí se arruina y se marchita:
la pálida angustia guarda el pesado portal
y el guardián es la desesperación.

Hambrean al niño aterrado
hasta que llora noche y día;
azotan al débil y flagelan al necio;
se mofan del viejo ceniciento
y algunos enloquecen, y todos se malogran
y nadie puede pronunciar palabra.

Cada celda angosta que habitamos
es una oscura letrina maloliente
y cada apertura que cierran las barras
es fétido aliento de Muerte viviente;
y todo, menos la lascivia, se reduce a polvo
en la máquina Humana.

El agua salobre que bebemos
lleva una baba nauseabunda
el pan amargo que en las balanzas pesan
está lleno de cal
y el sueño no se acuesta jamás, camina
con ojos desorbitados y llora al Tiempo.


* * * * *

Pero aunque el Hambre magro y la verde Sed
luchan como víbora con áspid,
poco nos interesa la pitanza carcelaria;
porque aquello que enfría y mata por completo
es que cada piedra levantada de día
se torna en corazón de noche.

Con la medianoche siempre en el corazón
y el crepúsculo en la celda
damos vuelta el manubrio o desgarramos la cuerda
cada uno en su Infierno separado.
Y es más terrible el silencio
que el estrépito de cínica campana.

Jamás se acerca voz humana
para decir una palabra amable:
y el ojo que por la puerta espía
es duro, sin misericordia.
De todos olvidados nos pudrirnos
con cuerpo y alma mancillados.

De tal modo herrumbramos la cadena de la Vida,
solitaria, degradada,
Y algunos hombres maldicen y otros lloran;
los hay que no profieren lamento.
Pero la eterna Ley de Dios es bondadosa
y rompe también el corazón de piedra.


* * * * *


Y todo corazón que se destruye
en la celda o en el patio de la prisión
es igual que esa caja destruida
que rindió sus tesoros al Señor
y que llenó la casa impura del leproso
con la fragancia del nardo más preciado.

¡Oh! Felices son los corazones que se rompen
y ganan la paz que da el perdón.
¿De qué otro modo puede el hombre ordenar su vida
y purificar su alma del Pecado?
¿Cómo si no por destrozado corazón
puede Cristo Señor hallar su ingreso?


* * * * *

Y aquél de la inflamada y púrpura garganta,
el de los ojos desorbitadas
aguarda las manos sagradas
que llevaron Ladrón al Paraíso.
Y un destrozado corazón contrito
el Señor no habrá de despreciar.

El hombre que vestido de rojo lee la Ley
otorgóle tres semanas de vida,
tres semanas cortas solamente para restañar
su alma de todas sus contiendas
y limpiar de cada mancha de sangre
la mano que sostuvo el puñal.

Y con lágrimas de sangre limpió la mano
que sostuvo el acero,
pues tan sólo la sangre sangre limpia
y tan sólo las lágrimas restañan;
y aquella roja sangre que fuera de Caín
tornóse en níveo sello de Jesús.



VI

En la Cárcel de Reading, junto a la ciudad de Reading
se encuentra un pozo de vergüenza
en el que yace un desgraciado
por dientes de fuego devorado.
Yace en mortaja llameante
y está su tumba sin nombre.

Y allí, hasta que Cristo llame a los muertos,
que en silencio descanse.
No es necesario gastar lágrimas necias
o entregarse a suspiros profundos:
el hombre había matado lo que amaba
y tenía que morir.

Y todos matan lo que aman,
que todos oigan esto;
algunos lo hacen con mirada torva
otros con la palabra halagadora,
el cobarde lo hace con un beso,
¡con la espada el valiente!
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Hoy es el día del orgullo friki, el día de la toalla...

Y hoy vengo a confesar que me gusta ser friki, que me gusta ser rara...

Me gusta pensar diferente, porque me ha hecho ser tolerante, porque me ha hecho ser curiosa, porque me ha hecho conocer a gente fantástica, porque me ha hecho comprender que no tengo que rendirme nunca...

Sí, soy odd... ¿y qué?

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Se lo he copiado a Aurora Seldom. A mi no me gustan las matemáticas, pero reconozco que es genial (cómo todo lo que ella escribe) así que lo dejo aquí.

Día del Orgullo Friki 2010


25 de mayo


Hoy 25 de mayo es el V Día del Orgullo Friki en conmemoración al 33º aniversario del estreno de Star Wars la obra del friki por excelencia, George Lucas.

El Día del Orgullo Friki es una iniciativa popular que intenta reivindicar el derecho a ser friki de cualquier persona que lo desee. En él festejamos nuestro derecho de ser así y nuestro orgullo al reconocerlo. Porque frikis habemos muchos, a veces semiocultos en la burocracia de las empresas, en los laberintos académicos de las universidades o en las recónditas profundidades de la Red. A menudo somos muy buenos empleados; seres creativos, con esa perspectiva de un mundo en el que cualquier cosa es posible con un poco de imaginación.

Los frikis somos fans de la tecnología, la fantasía, la ciencia ficción, los comics, los mangas o los videojuegos. No es raro que nos interesemos por matemáticas, física, programación, diseño web, lenguas muertas o inexistentes (como el élfico). Tampoco es raro que seamos autoridades en nuestras aficiones favoritas, ni que les dediquemos muchas horas al día completamente gratis y por el puro placer de hacerlo.

Nos importan detalles como la ubicación de la Segunda Fundación, el éxodo de los elfos a Valinor, la cicatriz que se hizo Anakin Skywalker o las propiedades físicas de los espermatozoides de Superman.

Tenemos derecho a soñar con ese beso que Aragorn nunca le dio a Legolas, a escribir fanfiction hasta que nos duelan las manos, a pasar noches en vela leyendo o diseñando nuestra página web, blog, Facebook o lo que sea; a vestirnos como nuestro personaje favorito, a creer en los vampiros, en los zombies y en los hombres lobo.

Tenemos tanto derecho como otros lo tienen a gritar como locos, con el rostro pintado y una bandera en las manos, en un estadio aclamando a un equipo de fútbol. Tenemos tanto derecho como lo tienen los políticos cuando suben a un estrado a soltar discursos que esperan que les creamos. Tenemos tanto derecho como los predicadores que se paran en cada esquina y proclaman a voz en cuello su credo. Sí, tenemos tanto derecho como cualquiera que disfruta con lo que hace.

Ser friki es algo muy personal que no se puede imitar: está en nuestra naturaleza la curiosidad de investigar e informarse por el puro gusto de hacerlo, de dudar de las cosas que otros dan por sentadas y de mover al mundo en nuestro sencillo modo, simplemente por verlo distinto a como lo miran los demás.

Nos hemos congregado gracias al Internet, y aunque muchas veces no nos hemos visto nunca, nos conocemos mejor que muchas personas a quienes vemos todos los días.

Nosotros existimos sin hacer daño a nadie. Existimos sin color ni credo ni nacionalidad, en este gran mundo en el que todos tienen derecho a tener su espacio.

Por eso en este día quiero decir alto y claro:

¡Me gusta la ciencia ficción!
¡Me gustan los comics de Marvel!
¡Me gusta la física y las matemáticas!
¡Me gusta hacer arte en 3D!
¡Me gusta el slash/yaoi por sobre todas las cosas, aunque sea políticamente incorrecto!

Y como este es el año de las series:
Amé Battlestar Galactica, V: Invasión Extraterrestre, El Auto Fantástico.
Amo X-Files, Millennium, Lost, Doctor Who, Torchwood, Numb3rs y Dune.

¿Que los demás no nos entienden? Qué importa. Los frikis nacen, no se hacen.
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La Guía del autoestopista galáctico tiene varias cosas que decir respecto a las toallas.

Dice que una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.

Y lo que es más importante: una toalla tiene un enorme valor psicológico. Por alguna razón, si un estraj (estraj: no autoestopista) descubre que un autoestopista lleva su toalla consigo, automáticamente supondrá que también está en posesión de cepillo de dientes, toallita para lavarse la cara, jabón, lata de galletas, frasca, brújula, mapa, rollo de cordel, rociador contra los mosquitos, ropa de lluvia, traje espacial, etc. Además, el estraj prestará con mucho gusto al autoestopista cualquiera de dichos artículos o una docena más que el autoestopista haya «perdido» por accidente. Lo que el estraj pensará, es que cualquier hombre que haga autoestop a todo lo largo y ancho de la galaxia, pasando calamidades, divirtiéndose en los barrios bajos, luchando contra adversidades tremendas, saliendo sano y salvo de todo ello, y sabiendo todavía dónde está su toalla, es sin duda un hombre a tener en cuenta.

De ahí la frase que se ha incorporado a la jerga del autoestopismo: «Oye, ¿sass tú a ese jupi Ford Prefect? Es un frud que de verdad sabe dónde está su toalla». (Sass:conocer, estar enterado de, saber, tener relaciones sexuales con; jupi: chico muy sociable; frud: chico sorprendentemente sociabilísimo.)

Douglas Adams,
La Guía del Autoestopista Galáctico
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Este lunes de música va dedicado a Catherine Heathcliff... porque ahora más que nunca necesita a su Coldplay para darle ánimos.

Tienes todo mi cariño, amiga

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Estaba yo estudiando fonética (o vamos, haciendo cómo que estudiaba... porque eso no lo entiende nadie) y leí en twitter:

Recopilo información,definiciones,opiniones,sobre concepto #avatar (no la película,sino la imagen q nos identifica en redes).¿Alguien ayuda? (@pvil)

Total, que cómo no tengo nada mejor que hacer (¿de verdad alguien sabe que es una affricate y en qué se diferencia de una fricative?) pues me he parado a pensar… ¿cómo son mis avatares?

A este le tengo mucho cariño. Es una foto que me sacó Döerte estando en Tartu. Sé que en la foto no lo parece pero tenía un gripazo de la hostia. Escogí esta foto para ser mi primer avatar en mi primera red social (myspace) [de hecho, en myspace es el único avatar que tuve porque nunca lo cambié.] ¿Por qué escogí esta foto? Basicamente porque creo que tenía mucha irónia. En primer lugar, se me veía durmiendo (cuando mucha gente sabe que aunque cuando me quedo sopa no hay quien me despierte, siempre tengo mil problemas porque por la noche casi nunca tengo sueño); en segundo lugar porque estoy rodeada de rosa... y yo siempre voy de negro... pero creo que sobre todo la escogí porque parecía que estaba soñando. Y no sé porque, pero muchas veces me gustaría pensar de mi misma como una soñadora (total, no voy a ser otra cosa en la vida).

En twitter fui cambiando muchas veces de imagen, creo que esta estuvo mucho tiempo. Luego puse esta. Esta no tiene mucha explicación... No me gusta hacerme fotos. Siempre salgo fatal y feisima (ya se sabe que dónde no hay no se puede sacar). Pero de vez en cuando, y muy de vez en cuando sale una foto en la que no salgo fatal. Creo que esta es una de ellas. La saqué el día de mi cumpleaños, en el colegio mayor. Cumplía 22.

Un día, de buenas a primeras me encontré que me habían potachovizado con esa misma foto, así que ese es mi avatar ahora en twitter.

Me gusta tener ese avatar porque me hace sentirme miembro de un grupo (sí, es una razón un poco idiota). Pero de cierto modo, cuando veo la imagen de alguien que está potachovizado me siento obligada moralmente a ayudar si puedo, porque en cierto modo pienso que ellos lo harían conmigo (aunque no os preocupeis, siempre que pueda echar una mano, la echaré, esteis potachovicos o no).

En facebook cambio mucho de imagen, supongo que por aburrimiento. Sin embargo ahora mismo tengo esta foto. El montaje me lo regaló alguien del BJDoll (creo que nekomin pero no estoy segura). Decía que le hacía mucha gracia que con lo borde y empollona que era (en lo de borde estoy de acuerdo, discrepo en lo de empollona), en el fondo era un ser adorable y kawaiitoso.

Finalmente y aunque no cumple los requisitos de la pregunta

inicial, esta V de Vendetta es mi avatar en el messenger. ¿Por qué? Bueno, porque juega con V de Vendetta y de Vimpela (y hay veces que pienso que me valdría más la pena ser vimpela que no Lui) y porque V es un personaje que me encanta, porque no me avergüenzo cuando digo que siempre que leo V de Vendetta pienso que lo último que hay que perder es la esperanza... No sé... es una razón un poco tonta... pero bueno.

Y vosotros, ¿cómo escogeis vuestros avatares?

PD: No he visto Avatar de James Cameron, no creo que la vaya a ver, pero por lo que he leido de ella mi opinión es que es Pocahontas con un filtro azul.
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Oscar Peterson computo esta canción inspirandose en los "spirituals" de los negros, en homenaje a todos los que habían luchado por conseguir derechos civiles... Pero incluso sin saber eso, esta canción me pone la piel de gallina... ¿Quién me iba a decir a mi que al final Chicago tiene razón? It's all Jazz



Por cierto, no estoy segura, pero creo que tocaron esta canción en la toma de posesión de Obama, ¿me equivoco?
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Está solo. Y desde el instante en que empieza a

respirar,

no está en ningún sitio. Muerte plural, nacida

en las mandíbulas de lo singular,

y la palabra que construiría un muro

a partir de la piedra más interna

de la vida.

Por cada cosa de la que habla

él no es,

y a pesar de sí mismo,

dice yo, como si también él empezara

a vivir en todos los otros

que no son. Pues la ciudad es monstruosa,

y su boca no experimenta

ninguna cuestión

que no devore la palabra

de uno mismo.

Por lo tanto, están los muchos,

y todas esas numerosas vidas

talladas en las piedras

de un muro,

y quien empiece a respirar

aprenderá que no hay dónde ir

excepto aquí.

Por lo tanto, él empieza de nuevo

como si fuera la última vez

que respirase.

Pues no hay más tiempo. Y es el final del tiempo

lo que empieza.
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No soy buena escritora, ni me planteo vivir de escribir ni nada por el estilo. Simplemente me gusta escribir. Me ayuda a organizar mi vida, a centrarme a sentirme útil... porque cuando escribo, soy capaz de ver cosas que no habría visto de ninguna otra manera...

Pero ahora no puedo: miro a mi alrededor y soy incapaz de encontrar algo que me inspire... Pero echo de menos escribir... aunque me pase el día tomando apuntes.

PD: Quereis comprobar que no miento cuando digo que escribo mal? Ícaro
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Sí, lo reconozco, esta versión de la canción de Fangoria me tiene loca... Es divina y me da muchisima energía, muy necesaria en mi vida actual. (Nunca pensé que yo fuera a decir esto, pero Sara Montiel es una Diva)

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Dedicado a todos los opositores como yo... que no sabemos cuando son los días, ni cuando las noches son... ¡¡ya queda menos!! Ánimo.

Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.
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Como escribía hace poco estoy re-haciendo mi CV. Y si el día que terminé la parte escrita estaba triste al ver que mi vida cabía en poco más de tres folios (que estoy intentando reducir a dos) hoy estoy enfadada.
"Lui, pon una foto" me dicen mis amigos.
¿Por qué? Acaso si soy rubia seré mejor trabajadora que si soy morena. No entiendo por qué hay que poner una foto en un CV.
En USA no se pone, para evitar discriminación... y aquí, si no la pongo, estoy casi segura de que nadie tomará en cuenta mi CV.

¿Acaso mi cara vale más que mi formación?


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