La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo, mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras.
Y ese es el resumen de Don Quijote de la Mancha.
Pero Don Quijote no está sólo, preso en ese universo de fantasía. Porque Vincent Malloy también leyó tanto a Poe y vió tantas películas de Roger Corman, que se creyó Vincent Price.
¿Y quien demonios es Vincent Malloy?
Pues Vincent Malloy es el protagonista del primer corto (más o menos famoso, si quitamos Stalk of Celery Monster) de Tim Burton. En cierto modo, un corto de notas autobiográficas en el que un niño sueña con ser Vincent Price.
Y será por eso de que soy de letras y ya se sabe que los de letras somos capaces de sacarle parecido a un huevo y a una castaña, yo veo tanta conexión entre la historia de Cervantes y la de Burton que a partir de ahora hablaré de Don Vincent de la Mancha,
¿Sabéis lo que me hace gracia? Que todavía hoy, me encuentro a gente que fue al seminario y me dice: Tú eres la que habló de los Simpsons y del Poe ese (que dolor!). La última vez que me pasó fue en el salón del comic y mi amiga Patricia se partía… ¡¡Soy famosa!! (de alguna manera).
A veces sería fantástico que la vida fuera como un programa de ordenador.
Imagina por ejemplo cómo cambiarían las tareas más rutinarias y aburridas: la limpieza de la casa, afeitarte o depilarte, sacar la basura o lavarte los dientes, conducir hacia el trabajo o el largo trayecto en el autobus hacia la universidad...Con un simple "copypaste" sólo tendrías que realizarlas una vez; al día siguiente se repetirían de forma automática.
La función "cortar" valdría para deshacete fácilmente de la charla del jefe, el rollo de la vecina pesada que te cuenta su vida aunque no quieras escuchar o suprimir esos minutos interminables en que parece que la hora de salir de clase o la oficina no llega nunca...
Tampoco estaría mal poder "deshacer cambios". Cuando metieras la pata, dijeras algo inconveniente o te precipitaras en alguna decisión... teclearías "Ctrl+Z" y...¡como si no hubiera ocurrido!
¿Que tienes el día tonto, estás hecho polvo o un poco "espeso"?, te reseteas o te reinicias y tu mente se despeja y sientes tu cuerpo lleno de energía.
Y no digamos lo útil que podría ser la "papelera de reciclaje" para deshechar todas las cosas desagradables de la jornada, tus temores, los problemas, las enfermedades...
Salvando y archivando las cosas buenas en tus carpetas personales, nunca las perderías ni olvidarías y siempre podrías volver a disfrutarlas con un simple "explorar" o haciendo doble click en el archivo correspondiente...
Claro que también habría grandes inconvenientes....Los virus podrían ser muy peligrosos.
Un hacker experimentado lograría descubrir tus secretos mejor guardados o robar tus ideas. Podrían copiarte ilegalmente y redistribuirte...
Pero quizás lo peor peor de todo sería que el "programa" se quedara colgado o se reiniciara justo cuando estás en lo mejor de una buena experiencia o... ¡un momento romántico!...¡¡Y sin haber podido guardar cambios!!
El otro día, estaba hablando con @allthose. Le decía que hacía años que no leía tan poco. Bueno, luego ambos tuvimos que matizar: creo que nunca he leído tan pocos libros.
Lo cierto es que la mayoría de la información que recibo hoy en día viene de forma digital. Internet me ofrece muchísima información, a mucha de la cual no tendría otra forma de acceder si no fuera a través de la red, y mucho más actualizada. Muchos manuales que puedo leer hoy en día, se desfasan muy rápidamente.
Internet me ofrece además la oportunidad de leer lo que opina la gente a través de sus blogs, y podré estar de acuerdo o en desacuerdo, creo que nunca hubiera podido compartir mi opinión con tanta gente.
Sin embargo, hay algo que me cuesta mucho trabajo, y es pensar en leer novelas, comics y mangas en algo que no sea papel (y realmente por cuestión de espacio debería empezar a pensarlo). Aunque sea poquito, tengo el vicio (más o menos sano) de leer un poquito antes de irme a dormir. Ahora mismo tengo El jinete polaco en relectura, pero por mi mesita pasan comics, mangas, novelas… en fin, un montón de cosas. Leer un poquito antes de irme a dormir me ayuda a hacerlo, y para alguien a quien le cuesta tanto pillar últimamente el sueño como a mí eso es un logro.
El caso es que todo este rollo viene a mi dilema por comprarme un libro digital o no. Una parte de mi está deseándolo (mi parte amante del cacharreo guay), otra parte de mi piensa que con la cantidad de libros en papel que tengo por leer, ¿qué narices hago pensando en un libro digital?...y la última parte de mi piensa…¡¡nena, ahorra y cómprate un iPad!!
Así que así va mi vida del cacharreo guay, y eso que apenas tengo tiempo para pensar en esto, porque ¿Quién me mandaría a mi meterme en todos los fregados en los que me meto?
Pero eso es otra historia que debe ser contada en otra ocasión.
La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando el tiempo mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras.
Mientras iba a trabajar a Jaén, aproveché las muchas horas de autobús para releerme Zetsuai since 1989 y Bronze. Para quien no lo conozca es un manga (sí, yaoi, sí). Hace muchos años que empecé a leer este comic y aún me fascina. Me sorprende la calidad de algunos de los textos, la profundidad de los personajes secundarios (porque vamos a ser sinceros, tanto Koji como Takuto están como para que los encierren) y el dibujo.Para alguien que no sepa a que se enfrenta, Zetsuai tiene una atmosfera casi vampírica. Y puede que sea cierto, porque la historia principal, el amor entre Koji y Takuto es tan desgarradora, tan vital para ambos, que cuando se la quitas, se mueren como si les quitaran la sangre.
Sin embargo, siempre he estado fascinada por el hermano mayor de Koji, Hirose. Un personaje frío, calculador, apegado a la tradición, queriendo impresionar a su padre y siendo superado por un niño de mirada de hielo.
Hacía muchos años que no leía los comics, y pasaran muchos más antes de que vuelva a leerlo, sin embargo creo que pese a la gran locura que es, no me arrepentiré de haber buscado los tomitos por muchos sitios cuando Glenat decidió descatalogar la serie.
Porque yo jamás renunciaré al fútbol... ni a tí.
Uno de los temas en los que siempre nos enfrentamos más directamente es en el valor o no de los libros de Anne Rice, las crónicas vampíricas. Mi amiga siempre dice que son pura bazofia. Yo sé que no es literatura, es más exceptuando Entrevista y Lestat, (porque sí, me gusta Lestat) sé que algunos libros son francamente malos (lo cual no impide que quiera leerlos o los haya leído). Sin embargo, yo sí les encuentro un mérito. Que yo recuerde (aunque bueno, ya sabéis que mi memoria es conocida por lo mala que es) la organización que tiene organizada Santino es de las pocas que conozco en la que hay un grupo de vampiros organizados, en comunidad y siguiendo unas reglas. Siempre que he leído sobre vampiros, estos actuaban solos. Así, que cómo reconozco que este es uno de mis puntos favoritos de los libros, hoy os reproduzco las reglas de estos vampiros.
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| Armand (Antonio Banderas) |
Uno, que nos formábamos en las asambleas distribuidas por todo el mundo; que cada asamblea disponía de un líder, y que yo estaba destinado a ser un líder, algo así como el padre prior de un convento, y que todos los asuntos de autoridad recaerían en mí. Sólo yo podía determinar el que un nuevo vampiro pasara a ser de los nuestros; sólo yo estaba facultado para dirigir la transformación a fin de que se realizara correctamente.
Dos, jamás debíamos conceder el Don Oscuro, que era como lo llamábamos, a quienes no fueran hermosos, pues a un Dios justo le complacía que utilizáramos la sangre oscura solo para esclavizar a los seres hermosos.
Tres, que un vampiro anciano jamás podía convertir a un novicio, pues nuestros poderes aumentan con el tiempo y el poder de los viejos es demasiado potente para los jóvenes. Yo soy un ejemplo de ello, creado por el último de los hijos del Milenio, el gran y terrible Marius. Yo poseía la fuerza de un demonio en el cuerpo de un niño.
Cuatro, que ninguno de nosotros podíamos destruirá otro compañero, salvo el líder de la asamblea, que debía estar dispuesto en todo momento a destruir al desobediente del su rebaño. Que todos los vampiros vagabundos que no pertenecían a ninguna asamblea, debían ser destruidos de inmediato.
Cinco, cualquier vampiro que revelara su identidad o sus poderes mágicos a un mortal debía ser aniquilado. Ningún vampiro debía escribir jamás las palabras que revelaran esos secretos. El mundo mortal jamás debía conocer el nombre de un vampiro, y cualquier prueba de nuestra existencia que llegara a ese ámbito debía ser eliminada a toda costa, junto con quienes habían cometido esa terrible violación de la voluntad de Dios.
Había otras cosas. Había otros ritos, encantamientos, todo teñido de un cierto folclore (…)
[Está contado en primera persona porque es Armand contándoselo a David Talbot el que habla)
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces juga-mos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agran-dan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, res-pirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes,
jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un per-fume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

El año pasado, más o menos por estas fechas estaba diseñando una webquest para el MIVCI. Cómo de costumbre, estaba haciendo el trabajo sola (¿qué se le va a hacer?) y dije: “voy a hacerla de literatura”. Como por aquel entonces Obama seguía siendo la “gran esperanza blanca” (que poco a poco se ha ido desinflando) y el tema de la consecución de los derechos civiles me parecía interesante, decidí hacerla sobre ese tema.
La idea sonaba genial, pero hacía mitad de la preparación, me di cuenta de que me faltaba alguna referencia bibliográfica... y decidí pedirle ayuda a una profesora que entre otras me recomendó la serie Raíces. Como el trabajo era sólo en el ámbito teórico no tuve mucho reparo en ponerla. Pero claro... ya me había picado la curiosidad (mal bicho). Busqué bastante la serie pero no la encontré...hasta que en mis mismas narices encontré la novela. (Mi madre tiene una colección de novelas en las que se basaron novelas y series de televisión que es mi sueño).
Para el que haya visto la serie, no creo que la novela presente nada novedoso, pero cómo a lo mejor hay alguien que no sepa quien es Kunta Kinte, os dejo el link a wikipedia.
La verdad es que la novela está bien: ya está. La parte de Kunta Kinte es sublime. En cierto modo me recuerda a Things Fall Apart de Achebe. Y es que en cierto modo, los “occidentales” tenemos una imagen de África que siempre se parece a las del DOMUND y se nos olvida lo rica e interesante que puede ser una cultura que desconozcamos (y por eso me jode que hayamos puesto a Shakira a cantar para el mundial).
Hay partes que son verdaderamente insufribles (notese el Gallito George), pero pese a todo, me ha gustado mucho el libro. Y esa sensación tan rara que se les queda a ellos y a ti cuando por fin consiguen la libertad.
Bueno, ya he tachado un ítem de la lista de cosas que quiero hacer en mi vida.
PD: La webquest está aquí. Salió bien, me pusieron un 9'5.

La Guía del autoestopista galáctico tiene varias cosas que decir respecto a las toallas.
Dice que una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.
Y lo que es más importante: una toalla tiene un enorme valor psicológico. Por alguna razón, si un estraj (estraj: no autoestopista) descubre que un autoestopista lleva su toalla consigo, automáticamente supondrá que también está en posesión de cepillo de dientes, toallita para lavarse la cara, jabón, lata de galletas, frasca, brújula, mapa, rollo de cordel, rociador contra los mosquitos, ropa de lluvia, traje espacial, etc. Además, el estraj prestará con mucho gusto al autoestopista cualquiera de dichos artículos o una docena más que el autoestopista haya «perdido» por accidente. Lo que el estraj pensará, es que cualquier hombre que haga autoestop a todo lo largo y ancho de la galaxia, pasando calamidades, divirtiéndose en los barrios bajos, luchando contra adversidades tremendas, saliendo sano y salvo de todo ello, y sabiendo todavía dónde está su toalla, es sin duda un hombre a tener en cuenta.
De ahí la frase que se ha incorporado a la jerga del autoestopismo: «Oye, ¿sass tú a ese jupi Ford Prefect? Es un frud que de verdad sabe dónde está su toalla». (Sass:conocer, estar enterado de, saber, tener relaciones sexuales con; jupi: chico muy sociable; frud: chico sorprendentemente sociabilísimo.)
La Guía del Autoestopista Galáctico
Is the immediate jewel of their souls:
Who steals my purse, steals trash; 'tis something nothing;
'Twas mine, 'tis his and has been slave to thousands;
But he that filches from me my good name,
Robs me of that which not enriches him,
And makes me poor indeed.
Othello, Act III)
que adverbios, conjunciones que artículos. No recuerdo de dónde saqué esa información, hace mil años (cuando ni siquiera sabía quién era Hemingway), pero me impresionó vivamente. En mi barrio había una tienda de ultramarinos, una mercería, una droguería, una panadería, una lechería… Pero no había ninguna tienda de palabr
as. ¿Por qué, tratándose de un negocio tan lucrativo, como demostraba el tal Hemingway? Para vender leche o pan, pensaba yo, era preciso depender de otros proveedores a los que lógicamente había que pagar, mientras que las palabras estaban al alcance de todos, en la calle o en el diccionario.Imaginé entonces que ponía una tienda de palabras a la que la gente del barrio se acercaba después de comprar el pan. Sólo que yo las vendía a precios diferentes. Las más caras eran los sustantivos, porque sustantivo, suponía yo, venía de sustancia. Si la sustancia de una frase dependía de esta parte de la oración, lo lógico era que valiera más. Después del sustantivo venía el verbo y, tras el verbo, el adjetivo. A partir de ahí, los precios estaban tirados. Cuando un cliente, en mis fantasías, compraba tres sustantivos, le reglaba cuatro o cinco conjunciones, para fidelizarlo. Mi padre, que era agente comercial, utilizaba mucho el verbo fidelizar. ¿De dónde, si no, iba a sacar yo esa rareza gramatical? En mi tienda imaginaria había también un apartado de palabras inexistentes, para gente caprichosa o loca. Aún recuerdo algunas: copribato, rebogila, orgáfono, piscoteba, aguhueco, escopeja…
El negocio imaginario iba bien. Todo el mundo necesitaba mis palabras. Al poco de inaugurar la tienda tuve que contratar dos empleados porque no daba abasto. Luego compré el piso de arriba para ampliar el negocio, pues llegó un momento en el que la gente me pedía también frases. Puse en el sótano un taller con cuatro gramáticos que se pasaban el día construyendo oraciones. Las había de muchos precios, claro. Las frases hechas eran las más baratas. Recuerdo, entre las que tuvieron más éxito, en boca cerrada no entran moscas y no rascar bola, pero a mí me gustaban mucho también leerle a alguien la cartilla, ser un hueso duro de roer, chupar cámara, pelillos a la mar, o mi sastre es rico. El precio de las frases aumentaba a medida que resultaban menos comunes, o más raras. Por alguna razón que no llegué a entender, había mucha demanda de frases absurdas. Me duelen los zapatos, por ejemplo, los espejos fabrican harina orgánica, o las cremalleras son menos sentimentales que los botones. Con el tiempo tuve que crear un departamento dedicado de manera exclusiva a la construcción de frases absurdas.
La idea de la tienda de palabras y frases me resultó muy liberadora, pues siempre pensé que ganarse la vida era condenadamente difícil. El mayor miedo de mi infancia era el de acabar en una esquina, vendiendo pañuelos de papel. Un día que mi madre, tras suspirar con expresión de lástima, se preguntó en voz alta qué iba a ser de mí, le dije que no se preocupara, pues había decidido que iba a poner una tienda de palabras. Tras meditar unos instantes, me dijo que eso era un disparate y que debía poner mis energías en cuestiones prácticas. Ahí acabó mi sueño de vender palabras. Luego, de mayor, comprobé que los anuncios por palabras constituían un capítulo muy importante en la cuenta de resultados de los periódicos. Pero no le dije nada a mamá, para que no se sintiera culpable.
De todos modos, acabé viviendo de las palabras. No tengo una tienda abierta al público, tal como soñaba entonces, pero me levanto por las mañanas, las ordeno en un papel, las envío al periódico o a la editorial y me pagan por ellas. A tanto la pieza. Una pieza es un artículo. El término pieza se utiliza también entre los cazadores para denominar a los animales abatidos. La semejanza es correcta, pues escribir un texto se parece mucho a cazarlo. De hecho, con frecuencia se nos escapa. La otra noche, en la cama, con los ojos cerrados, pasó volando por mi bóveda craneal un artículo estupendo. Me levanté, cogí un cuaderno que tengo en la mesilla, apunté con el bolígrafo, pero la pieza había desaparecido. Desde la utilización masiva de los ordenadores, contamos los artículos por palabras. Éste que están ustedes leyendo tendrá unas 4.700. Puedo calcular a cuánto me sale la palabra y decir que cobro en plan Hemingway. Pero me sigue pareciendo mal que me paguen lo mismo por un sustantivo que por un adverbio. Un adverbio se le ocurre a cualquiera.
Link original: Interviú
Cómo sabeis, soy un bicho malcurioso, así que estuve leyendo y encontré que Natch entre otras cosas, que Natch había sido uno de los que habían denunciado la famosa campaña del yo no corono rollos con bombo. No así diciendo que lo hubieran plagiado sino diciendo que habían cogido su idea creativa...
Claro, que puestos a tomar licencias creativas, ¿no se inspiraría el señor Natch en "Amar hasta fracasar" de Ruben Darío... al fin y al cabo, él escribio no un rap, sino un cuento entero, con la letra A.
AMAR HASTA FRACASAR
Trazada para la A
La Habana aclamaba a Ana, la dama más agarbada, más afamada. Amaba a Ana Blas, galán asaz cabal, tal amaba Chactas a Atala.
Ya pasaban largas albas para Ana, para Blas; mas nada alcanzaban. Casar trataban; mas hallaban avaras a las hadas, para dar grata andanza a tal plan.
La plaza, llamada Armas, daba casa a la dama; Blas la hablaba cada mañana; mas la mamá, llamada Marta Albar, nada alcanzaba. La tal mamá trataba jamás casar a Ana hasta hallar gran galán, casa alta, ancha arca para apañar larga plata, para agarrar adahalas1. ¡Bravas agallas! ¿Mas bastaba tal cábala?. Nada ¡ca! ¡nada basta a tajar la llamada aflamada!
Ana alzaba la cama al aclarar; Blas la hallaba ya parada a la bajada. Las gradas callaban las alharacas adaptadas a almas tan abrasadas. Allá, halagadas faz a faz, pactaban hasta la parca amar Blas a Ana, Ana a Blas. ¡Ah ráfagas claras bajadas a las almas arrastradas a amar!. Gratas pasan para apalambrarlas2 más, para clavar la azagaya3 al alma. ¡Ya nada habrá capaz a arrancarla!.
Pasaban las añadas4. Acabada la marcada para dar Blas a Ana las sagradas arras, trataban hablar a Marta para afrancar5 a Ana, hablar al abad, abastar saya, manta, sábanas, cama, alhajar casa ¡ca! ¡nada faltaba para andar al altar!
Mas la mañana marcada, trata Marta ¡mala andanza! pasar a Santa Clara al alba, para clamar a la santa adaptada al galán para Ana. Agarrada bajaba ya las gradas; mas ¡caramba! halla a Ana abrazada a Blas, cara a cara. ¡Ah! la a nada basta para trazar la zambra armada. Marta araña a Ana, tal arañan las gatas a las ratas; Blas la ampara; para parar las brazadas a Marta, agárrala la saya. Marta lanza las palabras más malas a más alta garganta. Al azar pasan atalayas, alarmadas a tal algazara, atalantadas a las palabras:
-¡Acá! ¡Acá! ¡Atrapad al canalla mata-damas! ¡Amarrad al rapaz!
Van a la casa: Blas arranca tablas a las gradas para lanzar a la armada; mas nada hará para tantas armas blancas. Clama, apalabra, aclara ¡vanas palabras! Nada alcanza. Amarran a Blas. Marta manda a Ana para Santa Clara; Blas va a la cabaña. ¡Ah! ¡Mañana fatal!
¡Bárbara Marta! Avara bajasa6 al atrancar a Ana tras las barbacanas sagradas (algar7 fatal para damas blandas). ¿Trataba alcanzar paz a Ana? ¡Ca! ¡Asparla8, alafagarla, matarla! Tal trataba la malvada Marta. Ana, cada alba, amaba más a Blas; cada alba más aflatada, aflacaba más. Blas, a la banda allá la mar, tras Casa Blanca, asayaba9 a la par gran mal; a la par balaba10 allanar las barras para atacar la alfana11, sacar la amada, hablarla, abrazarla...
Ha ya largas mañanas trama Blas la alcaldada: para tal, habla. Al rayar la alba al atalaya, da plata, saltan las barras, avanza a la playa. La lancha, ya aparada12 pasa al galán a La Habana. ¡Ya la has amanada13 gran Blas; ya vas a agarrar la aldaba para llamar a Ana! ¡Ah! ¡Avanza, galán, avanza! Clama alas al alcatraz, patas al alazán ¡avanza, galán, avanza!
Mas para nada alcanzará la llamada: atafagarán14 más la tapada, taparanla más. Aplaza la hazaña.
Blas la aplaza; para apartar malandanza, trata hablar a Ana para Ana nada más. Para tal alcanzar, canta a garganta baja:
La barca lanzada
allá al ancha mar
arrastra a La Habana
canalla rapaz.
Al tal, mata-damas
llamaban asaz,
mas jamás las mata,
las ha para amar.
Fallas las amarras
hará tal galán,
ca, brava alabarda
llaman a la mar.
Las alas, la aljaba,
la azagaya...¡Bah!
nada, nada basta
a tal batallar.
Ah, marcha, alma Atala
a dar grata paz,
a dar grata andanza
a Chactas acá.
Acabada la cantata Blas anda para acá, para allá, para nada alarmar al adra15. Ana agradada a las palabras cantadas salta la cama. La dama la da al galán. Afanada llama a ña Blas, aya16 parda. Ña Blasa, zampada a la larga, nada alcanza la tal llamada; para alzarla, Ana la jala las pasas. La aya habla, Ana la acalla; habla más; la da alhajas para ablandarla. Blasa las agarra. Blanda ya, para acabar, la parda da franca bajada a Ana para la sala magna. Ya allá, Ana zafa aldaba tras aldaba hasta dar a la plaza. Allá anda Blas. ¡Para, para, Blas!
Atrás va Ana. ¡Ya llama! ¡Avanza, galán avanza! Clama alas al alcatraz, patas al alazán. ¡Avanza, galán, avanza!
-¡Amada Ana!..
-¡Blas!...
-¡Ya jamás apartarán a Blas para Ana!
-¡Ah! ¡Jamás!
-¡Alma amada!
-¡Abraza a Ana hasta matarla!
-¡¡Abraza a Blas hasta lanzar la alma!!...
A la mañana tras la pasada, alzaba ancla para Málaga la fragata Atlas. La cámara daba lar para Blas, para Ana...
Faltaba ya nada para anclar; mas la mar brava, brava, lanza a la playa la fragata: la vara.
La mar trabaja las bandas: mas brava, arranca tablas al tajamar; nada basta a salvar la fragata. ¡Ah tantas almas lanzadas al mar, ya agarradas a tablas claman, ya nadan para ganar la playa! Blas nada para acá, para allá, para hallar a Ana, para salvarla. ¡Ah tantas brazadas, tan gran afán para nada, hállala, mas la halla ya matada! ¡¡¡Matada!!!... Al palpar tan gran mal nada bala ya, nada trata alcanzar. Abraza a la ama:
-¡Amar hasta fracasar! -clama...
Ambas almas abrazadas bajan a la nada17. La mar traga a Ana, traga a Blas, traga más...¡Ca! ya Ana hablaba a Blas para pañal, para fajas, para zarandajas. ¡Mamá, ya, acababa Ana. Papá, ya, acababa Blas!...
Nada habla La Habana para sacar a la plaza a Marta, tras las pasadas; mas la palma canta hartas hazañas para cardarla la lana.
Et voilà. ¿Quién me dirá el nombre del autor?
Rubén Darío
FIN
1. Adahalas, lo mismo que adehalas.
2. Apalambrar, incendiar.
3. Azagaya, dardo.
4. Añadas, el tiempo de un año.
5. Afrancar, dar libertad, licencia.
6. Bajasa, mujer mala (El Diccionario de la Academia no la trae).
7. Algar, caverna o cueva.
8. Aspar, atormentar.
9. Asayar, experimentar.
10. Balar, desear ardientemente.
11. Alfana, iglesia. Voz de la germanía.
12. Aparar, preparar.
13. Amanar, poner a la mano. Ya la tienes a mano
14. Atafagar, fatigar, sofocar.
15. Adra, porción de un barrio, barriada.
16. Aya, se dice vulgarmente de las criadas de razón.
17. Almas por cuerpos, Dios me libre de la impiedad.
PD: Si os sirve, a mi me gusta tanto el rap, como el anuncio y el cuento... Será que soy rara y no miro de dónde viene la inspiración
Al entrar por la puerta, mi librera me miró y dijo "Friki, tengo algo que te va a encantar" y me dejé llevar por su recomendación. Al fin y al cabo, un librero es cómo un médico, cuando llevas muchos años visitandolo, sabe que pastilla recomendarte casi sin hacerte toser.
La literatura (actual) francesa, le pasa como al cine: o te gusta, o lo odias a muerte. Porque en cierto modo es cómo un bombón de licor, sus partes por separado están buenas, pero su combinación no siempre da un resultado agradable...
Pero volvamos al libro. Tengo que recomendarlo. Tenemos por un lugar a René, una portera, culta y amante de la literatura que se esconde en su portería. Tenemos a Paloma, una niña de doce años que ha descubierto que el mundo es una pecera y que ella saldrá de la pecera suicidandose. Y unos vecinos peculiares y al mismo tiempo del montón. Y al señor Ozu, con su baño que toca a Mozart y sus piezas de Sushi de 30 euros. Y un final agridulce, más agrio que dulce, que hace que el libro sea como he dicho, un bombón de licor, que hay que degustar por partes, chocolate, licor y cereza, y que nos dejará el dulce sabor del chocolate durante mucho tiempo en la boca.
Muriel Barbery.
La elegancia del erizo.
Seix Barral, Biblioteca formentor.

Muchos sabreis que me encanta leer manga. Uno de mis mangas favoritos es Zetsuai since 1989 de Minami Ozaki. Cómo el titulo del anime dice, Zetsuai es una historia de amor, de amor desgarrador, desesperado, de esos que sólo te puedes creer en los libros y en las películas.
Sin embargo, Koji, uno de sus protagonistas junto a Takuto, es de esos personajes que muchas de las veces que "habla" te descoloca: cómo un vampiro, cómo un rey de la noche, se desvive por proteger a Takuto.
Si Takuto jamás renunciaría ni al fútbol ni a Koji, Koji renunciaría a cualquier cosa por Takuto. Y eso es lo más interesante, porque para Takuto, su mundo es dual... para Koji, el mundo es único: Takuto.
Hoy Koji, de ser real, cumpliría 37 años... y creo que no llevaría demasiado bien eso de cumplir años, ¿verdad?
Por eso, creo que hoy es un día perfecto para recordar este manga, y una de mis partes favoritas.
Zetsuai
Una vez me dijeron lo que significaba un crucifijo
La barra horizontal simboliza el amor
Y la vertical, la ira de dios
"Crimen y castigo"
Me pregunto por qué dios... Decidió atravesar el amor con su cólera
Cuando la gente me pregunta, ¿por qué coleccionas cruces? Yo sólo quiero responder esto
Tal vez sea por los pecados, que los hombres cometemos en nombre del amor
porque la tristeza y el dolor son el precio a pagar por el
¿Será cierto lo que dicen?
El crucifijo no es más que un objeto inventado en la antigüedad para matar a criminales
¿Por qué habría de castigarse el amor sólo porque los hombres seamos pecadores?
¿Que significa en verdad ser amado por alguien?
AMAR...
¿ACASO EL AMOR NO ES SUFICIENTE?
¿Es un crimen haber nacido con la capacidad de recordar los pecados que cometimos?
Dicen que el odio es la otra cara del amor; pero cuando se marchita, ha dejado de serlo
Dejó de ser amor
El amor es plenitud y dulzura; aunque luego se convierta en dolor y tristeza. Pero no quiero llamar amor a todo eso
¿ES PECADO AMAR?
Bronze Zetsuai 1989 tomo 10
Viviendo dónde vivo, habiendo estudiado dónde he estudiado (pensad que si escupís a un lado, escupreis a al tumba de San Juan de la Cruz [¿Qué tumba? Si se lo llevaron en 1593, leed el Quijote si no me creeis] y si escupís al otro, escupireis al lugar de nacimiento de Joaquin Sabina) y habiendo pasado tantos recreos bajo "Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura y yendolos mirando, con sóla su figura, prendados los dejó de su hermosura" creo que no puedo dejar pasar un 14 de diciembre sin leer un trocito de su obra.
Cuando tuve que leer (y escuchar cantado) el Cántico Espiritual en ¿tercero de la ESO? Recuerdo dos cosas: La primera es que aquello era "demasiado porno" (frases textuales, que tiempos aquellos) para haber sido escrita por un cura. La segunda es que La Noche Oscura era mi parte favorita aunque no me la hubiera tenido que leer... Bueno, tambien que no entendía porque "El Pastorcillo" (o título semejante) hablaba de un Cristo Crucificado, porque nadie de la clase lo vio... (Ya sabeis niños, la literatura es estudiarse lo que dice otra persona que el texto dice) y que aquel cassette en el que un coro cantaba el cántico espiritual (que fue lo que pusieron en mi boda, y no las "marranás" esas de la marcha nupcial) aburría a un muerto.
Pero bueno, nunca me arrepentiré de que me obligaran a leerlo y a descubrirlo, y aunque no debería haber excusa para leer a San Juan de la Cruz, hoy es la excusa perfecta, ya que se conmemoran 418 años de su muerte.
(Por cierto, de pequeña mi abuelo me llevaba a un puente dónde la gente dice que ocurrió uno de los milagros de este hombre, algo sobre la aparición de unos esparragos trigueros... ya os he dicho que es imposible no ser un poco "sanjuanista" siendo de dónde soy)
Noche Oscura
Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual.
En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.
A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que el alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
En mi pecho florido
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba
El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
El 30 de noviembre de 1900 murió en París Oscar Wilde. Su tumba en Père-Lachaise está llena de labios de mujer (irónico, en cierto modo) con carmín y flores. Su epitafio reza "Verbis meis addere nihil audebant et super illos stillabat eloquium meum" (que para los paletos cómo yo que no hablamos Latín significa "Tras mi palabra no replicaban, y mi razón destilaba sobre ellos), del Libro de Job, 19,22.
No sé cuando leí por primera vez "El Príncipe Feliz". Porque para mí, Oscar Wilde era Oscar Wilde. Sólo sé que era lo suficientemente pequeña cómo para acabar llorando con el triste (aunque ¿es realmente triste?) final del príncipe y de la golondrina y lo suficientemente mayor cómo para querer seguir leyendo.
Poco a poco, han ido pasando por mis manos casi todas las obras de este, que es sin lugar a dudas mi escritor favorito. Aún así, tengo la triste costumbre de sólo leer una de las que me faltan al año, temerosa de que se me terminen. Lamentablemente, el año que viene, se acabaran, cuando lea "Salomé".
Muchos de mis amigos lo saben, y es que yo tengo la esperanza de un 30 de noviembre, de algún año, poder acercarme a Père-Lachaise a dejarle a Oscar mi flor (lo del beso no sé) mientras pienso algo que cada día me parece más real: Todo hombre mata lo que quiere. (De la Balada de la Cárcel de Reading).


