Hay libros que no sabes porqué decides leer. Y ese es el caso de El color púrpura de Alice Walker.

Hace muchos años, la película dirigida por Spielberg fue una de aquellas primeras pelis que vi en inglés, con subtítulos en el VHS de mis padres. Una película dura y difícil de entender, no sólo por su gran contenido en vernácula, sino porque una niña de once o doce años no es capaz de entender el dolor que transmite la película.


Sin embargo, hace unos meses, volví a ver la película. Y quise leer el libro. No sabéis lo mucho que me alegro de eso. El libro es en cierto modo superior a la película, y no por el tan manido “es que un libro siempre es mejor que una película, sino porque en el libro no existe esa carga de odio que te da la sensación de tener el final de la película.


Celie sigue siendo Celie y todas las desgracias, son mucho más “reales” cuando las ves en una película que cuando las lees (porque cuando yo leo que alguien lo está pasando mal, en cierto modo me abstraigo y no le presto tanta atención a los detalles), sin embargo, “la Celie del libro”, es mucho más libre. Mucho más libre en primer lugar porque es capaz de amar, y ama abiertamente a Shug, sin importarle el que dirán, sólo porque la ama; pero principalmente, “la Celie del libro” es capaz de perdonar. Al final de la peli, Celie se reencuentra con su hermana y con sus hijos, y Albert, sigue su vida desgraciado, pagando todas las desgracias que ha infligido a Celie. Un final nada apropiado para la bondad que transmite Celie. Y es que el final no es así. Celie es capaz de perdonar a Albert, porque Albert es capaz de comprender que debe respetar a Celie, a Shug, a todas las mujeres.



Haciendo limpieza (y os puedo asegurar que he sacado basura como para alimentar a un ejercito de romanos) he encontrado un suplemento de la Quo del 2002. El suplemento se llama “Juegos para hablar mejor, los errores más comunes”. La verdad es que lo he vuelto a ojear, y he descubierto porqué lo guardé; es verdaderamente divertido e instructivo. Lamentablemente, no se encuentra en el mejor estado, los años pasan para todos, y especialmente para el papel cuché (no hay que mirar lo mal que envejece el Hola, tanto el papel de la revista como sus protagonistas). Así que he pensado en hacer una copia digital, porque está muy interesante.


Sin embargo, como el verano está aquí y no se me ocurren muchas cosas con las que actualizar, he pensado subir estas entradas como los juegos que proponen, ¿Qué os parece? Así, un día pondré una entrada con un juego, y al par de días la respuesta con otro juego, (a menos de que esté de viaje o sin acceso a internet).


Bueno, pues el primer JUEGO PARA HABLAR MEJOR


¿Cómo se dice?

  1. No tenemos stock

  2. No tenemos estocaje.

  3. No tenemos reservas.


Hagan sus apuestas señores y dejénlas reflejadas en comentarios. Mañana, la solución.



Crecer significa dejar de creer en cuentos de hadas. Crecer significa devolverle una mirada seria al espejo, en lugar de una esperanza soñadora. Crecer es saber que Peter Pan limpió el polvo de hada con un plumero, que los niños perdidos van de lunes a viernes a clase a un colegio privado y tres tardes por semana aprenden idiomas en una academia y Campanilla... Campanilla sólo adorna el árbol de navidad una vez al año.

Crecer significa dejar atrás la niñez, dejar atrás las ilusiones.

Sin embargo, yo no quiero dejar atrás los sueños, yo sueño cada día con los ojos abiertos. Y creceré, y me reiré de mi reflejo en el espejo, y me ilusionaré con pequeñas cosas...


Gracias por dejarme seguir soñando.


Más princesas caidas, aqui.
El auténtico error es aquel del que no aprendes nada.

(J. Powell)
"Mi madre me ajusta el cuello del abrigo, no porque empieza a nevar, sino para que empiece a nevar".

En días como hoy, me gustaría tanto ser Peter Pan.

"No puedo ya ir contigo, Peter. He olvidado

volar, y...
Wendy se levantó y encendió la luz: él lanzó

un grito de dolor..."
James Matthew Barrie, Peter Pan


Pero conoceremos otras primaveras, cruzarán el cielo otros nombres -Jane, Margaret-. El desvío en la ruta, la visita a la Isla-Que-No-Existe, está previsto en el itinerario. Cruzarán el cielo otros nombres hasta ser llamados, uno tras otro, por la voz de la señora Darling (el barco pirata naufraga, Campanilla cae al suelo sin un grito, los Niños Extraviados vuelven el rostro a sus esposas o toman sus carteras de piel bajo el brazo, Billy el Tatuado saluda cortésmente, el señor Darling invita a todos ellos a tomar el té a las cinco). Las pieles de animales, el polvo mágico que necesitaba de la complicidad de un pensamiento, es puesto tras de la pizarra, en una habitación para ellos destinada en el n° 14 de una calle de Londres, en una habitación cuya luz ahora nadie enciende. Usted lleva razón, señor Darling, Peter Pan no existe, pero sí Wendy, Jane, Margaret y los Niños Extraviados. No hay nada detrás del espejo, tranquilícese, señor Darling, todo estaba previsto, todos ellos acudirán puntualmente a las cinco, nadie faltará a la mesa. Campanilla necesita a Wendy, las Sirenas a Jane, los Piratas a Margaret. Peter Pan no existe. "Peter Pan, ¿no lo sabías? Mi nombre es Wendy Darling". El río dejó hace tiempo la verde llanura, pero sigue su curso. Conocer el Sur, las Islas, nos ayudará, nos servirá de algo al fin y al cabo, durante el resto de la semana. Wendy, Wendy Darling. Deje ya de retorcerse el bigote, señor Darling, Peter Pan no es más que un nombre, un nombre más para pronunciar a solas, con voz queda, en la habitación a oscuras. Deje ya de retorcerse el bigote, todo quedará en unas lágrimas, en un sollozo apagado por la noche: todo está en orden, tranquilícese, señor Darling.
Leopoldo María Panero
Así se fundó Carnaby Street (1970)





"El mal es vulgar y siempre humano, y duerme en nuestra cama y come en nuestra mesa."

EL tiempo dirá tan sólo: “ya te dije”

Sólo el tiempo conoce el precio que hemos de pagar;

Si yo pudiera decírtelo, te lo haría saber.

Si debiéramos sollozar cuando los payasos hacen su número,

Si debiéramos tropezar cuando tocan los músicos,

El tiempo diría tan sólo “ya te lo dije”.

No hay fortunas que predecir, no obstante,

Porque te amo más de lo que puedo expresar

Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.

Los vientos deben venir de alguna parte cuando soplan,

Debe haber razones por las que las hojas se pudren;

El tiempo dirá sólo “ya te lo dije”..

Tal vez las rosas realmente quieren crecer,

Tal vez la visión quiere en verdad permanecer;

Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.

Supongamos que los leones se levantaran todos y se fueran,

Y que todos los arroyos y los soldados huyeran;

¿Dirá el tiempo algo que no sea ya te lo dije?

Si pudiera decírtelo te lo haría saber.

Para Alfonsi, que sé que como a mí, le gusta leer poemas en voz alta para simplemente regalarse un momento hermoso, en inglés lo encuentras aqui. Más sobre W.H.auden en Wikipedia.
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