Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas en alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas; antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.
ELEGIA A RAMÓN SIJÉ . (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.) . Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano. . Alimentando lluvias, caracoles Y órganos mi dolor sin instrumento, a las desalentadas amapolas . daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento. . Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado. . No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida. . Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie y sin consuelo voy de mi corazón a mis asuntos. . .Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo. . No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada. . En mis manos levanto una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes sedienta de catástrofe y hambrienta . Quiero escarbar la tierra con los dientes, quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes. . Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte . Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de mis flores pajareará tu alma colmenera . de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores. . Alegrarás la sombra de mis cejas, y tu sangre se irá a cada lado disputando tu novia y las abejas. . Tu corazón, ya terciopelo ajado, llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado. . A las aladas almas de las rosas... de almendro de nata te requiero,: que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.
Hace unos días, en Facebook, contesté a un jueguecillo idiota que consistía en responder a una pregunta relacionada con tu friendlist. Así, cuando me preguntaron una palabra para definir a mi amiga Catherine Heathcliff mi respuesta fue clara: Brönte.
Ella me definió a mi como Evey Hammond, y cómo sólo podía utilizar una palabra, decidió quedarse con Hammond. Sé que a muchas personas le parecerá idiota, pero es una de las cosas más bonitas que me han dicho nunca.
Evey Hammond es la co-protagonista de V de Vendetta (y me reitero, si no la habeis leido... ya estais tardando). Pero Catherine, guapa... te equivocas... yo no podría ser Evey... o al menos la mejor Evey, la que descubre todo su ser.
En todo caso, sería la Evey infantil del principio, una niña perdida que tiene que jugar a su pesar a ser mujer, y que sólo en las manos de V puede ser la niña que le corresponde ser. Es curioso, de esas irónias de las que V de Vendetta esté llena, que sea el mismo V, llegado el momento la haga madurar...
Pero esa es otra historia, que debe ser contada en otra ocasión.
Pero en honor a Catherine, aqui va uno de los momentos más dramáticos de Evey. El capítulo 10: Vulgo. (A mí, sólo el texto me da escalofríos, pero reconozco que queda un poco soso sin el poder expresivo de los dibujos).
Capítulo 10: Vulgo
Hay una rata. Estoy sentada en el catre con la cabeza en las rodillas, la madera me hace daño y tengo calambres...
Hay una rata. Intento no pensar en nada excepto en que hay una rata. Además, creo que van a matarme.
Hay cuatro paredes, dos ventanas con seis barrotes, un váter sin asiento... y hay un tabique de madera y un catre con el nombre de Emma tallado... y estoy yo...
y hay una rata.
La rata ya se ha ido.
Oigo como hablan dos hombres en el pasillo, al poco, una bandeja entra por la rendija de la puerta.No puedo comer.Si no como, la rata volverá.Aún no puedo comer.
Hay una toma cerca del techo, pero no hay bombilla. Cuando no entra luz por la ventana, estoy a oscuras, intento dormir.
Como decía hace no mucho, echo de menos escribir. Así que hoy en el bus de vuelta a casa intenté hacer un relatillo de menos de cien palabras. En este caso, de 91. Es muy mejorable... pero después de más de un año sin escribir, es un comienzo...
Aqui os dejo... El hombre sin sombra...
Una mañana me levanté y ya no estaba. La busqué por los cajones y en los bolsillos de los pantalones. Revolví el montón de la ropa sucia pero no encontré nada más que calcetines desparejados.
Desolado, salí a la calle, vestido de luto por tan dolorosa pérdida. La gente me esquivaba aterrada, ¿Qué tipo de ser humano pierde su sombra? Sin lugar a dudas, un monstruo.
Y vagué de ciudad en ciudad hasta que en un charco pude observar mi reflejo: No he perdido mi sombra, me he convertido en ella.