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Ahora que pienso mandar al olvido este blog, demasiado personal, demasiado banal, demasiado estúpido… ahora, parece que mi vida se llena de despedidas.
Durante 26 años estuvo ahí, tarareando canciones de Farina y Molina, viendo partidos de fútbol,c on sus canarios… Durante 26 años, estuvo ahí, en la puerta de al lado… y el 4 de junio, se fue.
Supongo que ahora que tenemos memoria, identidad y todas esas cosas digitales, nadie se muere del todo, mientras Google sepa de ti. Pero pese a todo…
Adiós abuelo.

Mi abuelo no sabía mucho de internet, pero pese a todo, está en un mapa de Google Street View.

Yo


No soy un personaje de Navokob pero podría firmar con mil nombres: Lu, Lui, Luisa, Luisa María, vimpela… una sola persona, múltiples personalidades; complementarias y excluyentes a partes iguales.
Es difícil pensar una forma de definirme y es que no sé lo que soy, pero sólo sé lo que no soy y eso, aunque sea por negación, es una definición.
Puedo decir que no soy profesora aunque de clase, porque cada cierto tiempo alguien me recordará que es mi cliente.
No soy fotógrafa ni artista ni escritora, pero me gusta plasmar momentos, guardar impresiones y compartirlas.
No soy socióloga, pero me gusta tanto observar el mundo.
No soy viajera, sólo busco mi sitio en el mundo.
No soy un crítico de cine, no entiendo de nada más allá de mis preferencias personales, pero cuando miro el mundo, tengo la mala costumbre de opinar sobre él.

26


Los 25 son, ante todo, una edad traicionera. Es una edad en la que la gente a tu alrededor se empeña en decirte que eres joven, tú te sientes mayor y el mundo corre. Y tú tienes la sensación de que no es así.
            Supongo que a los 25 uno todavía es joven y si el mundo no se mueve no es sólo porque uno no valga mucho, sino porque uno ha tenido la suerte de la inoportunidad.
            A los 25 la gente no se cree que uno tenga crisis existenciales. Pero las tiene. Y uno se cuestiona su presente y su futuro y se lamenta del pasado.
            A los 25 supongo que me llegó la resignación y una serenidad que no sé hasta que punto es buena.
            No todo ha sido malo con los 25. Porque también han llegado potentes descongeladores a mi vida: los niños del hospital, las eternas conversaciones, los mensajes de whatsapp… las increíbles personas que hay detrás de cada uno de ellas.
            Pero ha llegado el momento de cerrar ese libro y comenzar uno nuevo… al fin y al cabo, hoy cumplo 26. 



Una de las cosas que más sorprende a quien entra a mi dormitorio (o a mi zulo) es la cantidad de cositas que hay: peluches, muñecos, postales, dibujos… Mi madre (y no sin razón) siempre me dice que muchas veces lo ve como un mercadillo.
Sé que lo lógico sería meter muchas de esas cosas en una caja, subirlas al desván y que se las comiera el olvido, pero no quiero. Porque cada cosa que guardo está ahí porque es un trocito de alguien. Es idiota, y sinceramente no necesito nada para acordarme del as personas a las que quiero (que soy materialista, pero hasta un punto) pero, si alguien gastó su dinero y su tiempo (valorando más lo segundo que lo primero), ¿no es que quiso regalarme un trocito de él?
Podría quitar el peluche de la gaviota de La sirenita que cuelga de la lámpara, pero estaría olvidando la primera vez que mi hermano fue de campamento. Podría quitar una muñeca llorona que ya no llora, pero estaría quitando mi ropa de bebé (porque lleva un jersey de cuando yo era bebé debajo de su ropa de muñeca); podría quitar los trotamusicos, pero olvidaría que Bea quitó las figuritas de su colección para dármelos cuando sabía que llevaba un montón de tiempo buscándolos, o un gato rosa horroroso que se llama Perico y que me regaló mi abuela, o Jose Luis, un oso grandote que era de mi hermano y que siempre hacía el papel de tontote cuando jugaba a ser maestra (y podría seguir hasta que os aburrierais vosotros y yo).
Son pequeñas cosas que significan grandes mundos.
Al fin y al cabo, yo no soy nada, pero estoy hecha de todos los trocitos de personas que me han ido marcando y me hacen ser (o me obligan en cierta manera a intentar ser) mejor persona cada día.
Y esta entrada, aunque suene tonto, me recordará a alguien que le pareció bonito que supiera decirle porque guardaba tantas cosas en mi cuarto… al fin y al cabo, tú también eres un trocito de mi.
¿Se os está haciendo el 2011 eterno? Porque a mi, sí.

Llevo unos días pensando en hacer una entrada de resumen… y es que joroba, puede que sea la entrada más fácil del siglo. Porque en el 2011 no me ha pasado nada. Después de muchos años en los que siempre tenía algo por lo que recordar el año, este año pasará a mi historia personal como un año congelado.

No he hecho nada y lo que he intentado hacer, ha fracasado. Me he amargado muchísimo, porque no tenía futuro y he mirado como los días se me escurrían, como las horas se esfumaban…
Lo bueno del hielo, es que si lo pones al sol se descongela. Y lo cierto es que ahora mismo tengo algunos rayos de sol en mi vida.

Es estúpido, pero de alguna forma pienso que el 2012 va a ser un año mejor (aunque cruzaré los dedos, porque como decía un profesor mío… todo es empeorable). Pero lo que sí tengo claro es que a menos que me toque la lotería en lo que queda del año (y considerando mi política de no jugar a juegos de azar lo veo casi imposible), es que quiero que el 2011 acabe…

Y luego… luego ya se verá… con trabajo, con ilusión, con una sonrisa… me esperan 366 días para ir descongelándome.
198/365 - Melting


Fuente de la fotografía:http://www.flickr.com/photos/aithom2/4832370951/

Nunca he creído demasiado en la suerte. Quizás porque no tengo demasiada. Siempre me he dicho que el trabajo, cuando bien hecho trae recompensa. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, me doy cuenta de que para hacer cualquier cosa en la vida hace falta un mínimo de suerte. No importa lo que hagas, si no tienes una chispa en la vida… no avanzarás.

Es curioso, pero ese sentimiento bastante frustrante lo despertó mi madre. “Está claro que tú tendrás otras cosas, pero suerte no.” Y te das cuenta de que es verdad. Pero contra la suerte hay poco que se puede hacer.

Casi inconscientemente vas haciéndote con amuletos de suerte de aquí y de allá. Algo que hasta hace poco me repugnaba está inundando mi centro de estudio bajo el pretexto de que no molesta.

Pero conscientemente me molesta.

Así que intentaré no volver a caer.

Y todo esto en el día en que he comido (y cenado que en este santo país un Barça- Madrid es más importante que la reunión fallida por salvar el planeta) con un Mourinho que desprecia el trabajo del otro basándose en la supuesta suerte del adversario.

Así que nada, a respirar profundo y a seguir trabajando/estudiando… no sé si tendré suerte algún día, no sé si conseguiré alguno de mis sueños alguna noche… pero lo que tengo claro es que si la tengo al menos me habrá pillado trabajando (¿o era la inspiración la que venía así?)
'luck is in small things(42/365)' photo (c) 2010, tim geers - license: http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/

Tiene gracia que a alguien tan descreído como yo, esté  amargado por una serie de pesadillas. Es una estupidez, pero desde hace cosa de dos meses, se repiten de vez en cuando, casi una vez a la semana… y me dejan  de un humor horroroso.
Además, para más inri, son todas más o menos iguales… con lo cual es un coñazo por partida doble.
Nunca sé muy bien como empieza el sueño, pero sí sé como acaba…. Siempre acabo en una habitación que parece normal…. Pero si te fijas no hay puerta, y detrás de las cortinas nunca hay ventanas y poco a poco va faltando el aire, y me voy asfixiando y no puedo salir… y lo peor es que a veces pienso… Lui, sabes que es un sueño… ¡¡despiértate!! Pero no funciona.
Y básicamente escribo esto para que con suerte, las pesadillas se asusten y pueda volver a mis sueños normales en los que una vez al año celebro mi entierro.
'pesadillas color rojo' photo (c) 2009, Adriano Agulló - license: http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/
Hoy es acción de gracias. Una fiesta que curiosamente ni hemos importado ni tenemos pinta de querer importar (imagino que la razón es que el pavo no nos llama mucho la atención, somos más de comer gambas y cerdo).

Sin embargo, me parece estupendo poder dedicar un día a dar las gracias. Sois tantas las personas que ilumináis mi vida, que la hacéis única que no quiero nombrar a nadie por riesgo a dejarme a alguien en el tintero. Gracias, gracias, gracias…

Me gustaría tanto daros las gracias por todo lo que hacéis por mí, pero me faltaría saliva, me faltarían días, me faltarían horas para hacerlo.

Pero gracias, así que este es mi particular acción de gracias.

Sin vosotros no sería nada.

Gracias
'universal thank you note' photo (c) 2010, woodleywonderworks - license: http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/
'Thinking... please wait' photo (c) 2009, Karola Riegler - license: http://creativecommons.org/licenses/by-nd/2.0/
Esta entrada es nerd, y friki, y rara.. y seria…

Una de las cosas que he aprendido a lo largo de mi vida, es que ninguna decisión que consideres importante debe ser tomada a la ligera. Habitualmente cuando se me presenta esto hago mi famosa lista de pros y contras…

Ahora mismo estoy pensando que hacer con mi vida, ¿intento ser profe? ¿Le doy un vuelco a mi vida?  ¿Vuelvo a la universidad? ¿Me he equivocado en mi vida desde 2003 hacía acá? ¿Me tiro por un puente? (Obviamente la última es una coña).

Así que la clasificación bueno-malo no me sirve.

Estoy haciéndome un DAFO.

Para quien no lo sepa, el DAFO es un análisis de Debilidades, Fortalezas, Aptitudes y Oportunidades. Sólo conociendo tus debilidades, y tus puntos buenos, podrás transformar algo que en principio te dejaría más débil en algo que te fortalezca.

No es fácil (y en muchas ocasiones tampoco agradable), pero en ello estoy. ¿Qué saldrá de esto?

Probablemente una maravillosa lista de cosas que quiero hacer y que por una razón u otra acabaré sin hacer.

Sintiéndome un poco Sabina en Esta boca es mía puedo empezar diciendo algo así como “a los 14, parece que ayer…” yo pensaba que a los 25 mi vida sería diferente. Me imaginaba viviendo en un piso pequeño, en Granada, con un gato, un trabajo que no sabía determinar (si no recuerdo mal a los catorce quería ser criminóloga o directora de cine… como siempre muy encauzada mi vida) e independiente.

Este año he comprobado que a mis chicos de quince y dieciséis años los veinticinco les sigue pareciendo la edad mágica del cambio…

Y lo cierto es que en cierta forma, los veinticinco han traído cambios a mi vida… No los que yo esperaba a los catorce (y que no sé si llegaran algún día).

Son más bien cambios en perspectiva… algo de serenidad que no sabía que podría tener y una resignación.. que no es ni buena ni mala, simplemente me permite darle otra perspectiva a todo.

En cierto modo, me gusta pensar que hasta ahora, todo lo que hacía era llevar entre los brazos todo lo que vivía, y llegó un momento que me impedía ver más allá. Sólo existía el presente porque todo lo que llevaba en los brazos me impedía ver más allá…

Ahora llevo lo mismo que he vivido, pero he aprendido a optimizar esfuerzo. Lo he dejado en una mochila… aún va conmigo, aún puedo consultarlo… pero no me impide ver más allá…

Supongo que el gato tendrá que esperar.
¡Atención, Rebajas!photo © 2006 Sento | more info (via: Wylio)


Siguiendo los consejos de esa gente que habla de la prima de riesgo (debe ser del pueblo porque hasta hace poco yo no había oído hablar de ella) que pide (o exige) que los habitantes de los P.I.I.G.S. se aprieten el cinturón, he puesto de rebajas mis sueños.

Así, el hecho de querer vivir un tiempo fuera de España se ha convertido en la esperanza (lejana y sostenida con pinzas) de poder independizarme antes de los cuarenta.

El gato ha pasado a ser de peluche… aunque seguirá llamándose Cianuro.

El viaje a Egipto lo harán mis Sims.

He cambiado New York por Barcelona y Nueva Zelanda por Galicia.

El curso de chino en Hong Kong lo he cambiado por un libro que te explica gramática china…

Al fin y al cabo hay que adaptarse al tiempo en el que vivimos y los jóvenes no tenemos futuro… así que pongamos nuestros sueños de rebajas.
Y sólo puedo preguntarme si Neo se arrepintió de escoger esa pastilla... como yo me arrepiento de haber escogido mi pildora azul

Summer Shoesphoto © 2009 Klearchos Kapoutsis | more info (via: Wylio)


Con esta entrada pongo punto y final a mis vacaciones (o al Vimpela’s Summer Tour 2011). Unas vacaciones atípicas (ni he leído, ni he pisado una montaña ni he puesto un pie en la playa) sin embargo han sido unas vacaciones geniales.

En primer lugar he puesto cara (y voz) a mucha gente que ya conocía; también he vuelto a ver a mucha gente con la que siempre es un placer hablar. ¡¡Y anda que no hemos hablado!! Creo que he escuchado cosas tan interesantes de tantos temas que necesitaré tiempo para asimilarlo: vino, gastronomía, comida (que no es lo mismo), fotografía, cine, artes marciales, comic… ¡¡Que de gente interesante hay por el mundo!!

Y para acabar mi viaje interior… Me gusta mucho viajar sola porque me da tiempo a pensar… y me fui con sólo una idea clara…y es que no podía seguir así…y la idea vuelve más clara, con una hoja de ruta de pequeños y grandes cambios esbozada en una libreta… Ojala saque fuerzas de algún sitio para llevarla a cabo…

Así que este es el fin… aquí acaba el “Vimpela’s summer tour 2011”…. Aunque pensando todo lo que quiero hacer a raíz de este verano… quizás debería decir que voy a ponerle puntos suspensivos
No!photo © 2009 mslavick | more info (via: Wylio)

Tengo 25 años y recolecto noes. Desde que acabé la carrera tengo esta curiosa afición. Podría dedicarme a plantar setas o a cualquier otra cosa, pero no.
Todo empieza con ilusión; mandas curriculums, pides becas, estancias, trabajo… y en todas tienes la misma respuesta… No. ¡No! ¡No! Te falta experiencia, te falta CV, te falta conocimiento de los valores de… en resumen, no; no, no…
Con el tiempo una se resigna y cuando recibe un no (algunos son perezosos y tardan un año en llegar) ya no te afectan tanto.
Sin embargo, te afecta.
Así que ahora que empieza mi temporada de plantar ilusiones, recoger noes (que es un hobby estacional como el de recoger setas), quizás me veáis un poco triste; pero bueno… todos estamos acostumbrados a verme así.
Siempre he sentido fascinación por la historia de las abuelas inuit, aun sin saber si era muy cierta. Ellas se entregaban a la tierra cuando ya no eran útiles a la famila. Era un regalo a la tierra.

Y en un día de la tierra, ella se fue sin hacer ruido, a una hora en la que no molestaría a nadie, fue su particular regalo a la tierra.

Aunque la despedida fue el último paso, porque lentamente se había ido apagando, dejando de ser ella.

No era alguien que pueda estar en los libros de historia, ni en los libros de literatura, de hecho si estuviera y ella viviera, no podría leerlos porque nunca supo leer.

No cambió ninguna vida, sólo marcó la mía y hoy hace un año que le dije adiós para siempre.

Esta entrada me ha salido mucho más sentimental de lo que quería, yo sólo quería hablar del día de la tierra… lo siento.
573 - Matrix Falling Text - Texturephoto © 2010 Patrick Hoesly | more info (via: Wylio)
Una de las cosas de las que oigo hablar más a menudo en mi día a día es de las nuevas tecnologías (que ya no son tan nuevas) y de la tecnología en general.

Por mucho que lo pienso no encuentro ninguna definición de tecnología que aquella cosa que te ayuda a que tu vida sea más fácil.

Y si esa cosa es que mi abuelo pueda hablar mirandome a la cara y se emocione y piense que eso de internet sirve para algo y que las distancias son relativas, ¡¡viva la tecnología!!

Es la segunda vez en mi vida que tengo una videoconferencia con mi abuelo, la primera fue una vez que yo estaba en Estonia y ahora es él quien está de viaje; sin embargo oir ese “hija mía, que parece que estás aquí al lado” cubre todas las tonterías que oigo al cabo del día sobre la tecnología.
A World without Wordsphoto © 2009 Cristian V. | more info (via: Wylio)


Últimamente me cuesta mucho actualizar el blog. Y no es que tenga nada que contar, sin embargo, me callo. Me cuesta mucho decir, perdón, dejar por escrito lo que pienso. Las palabras ya no se las lleva el viento, sino que quedan aquí… así que a cambio, pongo música y me guardo lo que pienso…
Así que ya sabéis, hay tantas cosas que digo cuando me callo…
NIght trainphoto © 2008 Kevin Dooley | more info (via: Wylio)
Tenía 18 años y un examen de matématicas. Al día siguiente no había clase y me iba a Granada a examinarme del CAE. La tele estaba llena de noes a la guerra, de campañas políticas. Y yo sabía que ib a suspender el examen de los dichosos vectores… ¿A quién narices le puede importar que una raya vaya paseando por el espacio?
Me desperté a las siete y veinte como todos los días y encendí la radio. No recuerdo mucho de la rutina, sólo recuerdo que mi padre me dijo que me diera prisa que iba a llegar tarde. Me monté en el coche, mi padre me llevaba al instituto porque le pillaba de camino al trabajo. Y las noticias hablaban de que se había caído la cúpula de Atocha por un atentado terrorista.
A primera hora tenía filosofía, y recuerdo a mi profesor diciendo que los cabrones de ETA ya habían conseguido lo que querían. Las horas fueron pasando sin saber que pasaba y a la hora del recreo todos pasamos del bocata y nos fuimos a la cafetería que había al lado del instituto.
No hicimos el examen de matemáticas.
Poco a poco fuimos sabiendo más datos, la familia y los amigos que estaban en Madrid fueron diciéndonos que todos estaban bien.
A la hora de comer recuerdo que una madre hablaba de su hijo, que iba a clase en el tren y que nunca llegó a su destino.
Por la tarde, tuve clase de química. Recuerdo estar oyendo la radio en mi walkman azul, apoyada en el radiador, mientras esperaba.
Y al día siguiente me fui a Granada. Y recuerdo salir a manifestarme a la calle con mi tía. Y recuerdo que cuantos más datos se sabían más miedo tenía. Hasta que pensé que no tenía sentido tener miedo. Que eso era lo que querían… que tuviéramos miedo.
Hoy hace siete años de aquel día y han cambiado muchas cosas. Hoy no tengo examen de matemáticas (que por cierto, al final aprobé cuando lo hicimos, el CAE lo suspendí con un 59%) y sabemos que mi profesor de filosofía estaba equivocado y no eran los cabrones de la ETA (unas de las pocas veces que este señor se equivocó).
Esta es una historia vacía, que no servirá para recordar a los que murieron aquel día por culpa de la sinrazón… pero yo aún recuerdo a aquella madre hablando de su hijo que iba al instituto, porque quizás el también tenía examen de matemáticas…
Así que hoy, por ser el 7º aniversario de los atentados, o sin razón ninguna, creo que es un buen día para recordar lo que decía Gandhi: No hay caminos para la paz… la paz es el único camino.
darlsphoto © 2010 Jek Bacarisas | more info (via: Wylio)

Si hay una imagen que tengo clara de mí misma es la de morderme las uñas. Es inconsciente, ya sea por aburrimiento, por nervios o por pura inconsciencia… Siempre me he estado mordiendo las uñas.
La madre de una amiga decía que ese era el primer paso a la locura, mi madre siempre me regaña y las dos veces que he acabado sin uña me habla de lo antihigiénico que es… pero no importa…
Algunas veces he conseguido dejar de mordérmelas durante unos días (creo que mi record está en 3 semanas).Pero siempre vuelvo. Tengo unas manos feísimas (ya feas de por sí, imaginaros siempre llenas de heriditas por cualquier razón, añadidle mis uñas mordisqueadas)…
Y da igual lo que pruebe… siempre acabo en el mismo vicio… en fin…. ¿qué le voy a hacer? So un ser imperfecto.
No sé qué hacer. Llevo un montón de días (más de dos meses para decir la verdad9 pensando que hacer con mi vida. Siempre he pensado que si no te gustaba algo, lo mejor que podrías hacer es dejar de quejarte e intentar cambiarlo.

Uno de los principales problemas para mi es que no me gusta dónde vivo, y llevo años intentando irme de aquí. Lo que me ayudaría a irme de aquí está claro que es tener un mínimo de independencia económica, pero de momento esto es imposible.

Otra de las cosas que quiero hacer es seguir formándome. Mis idea de que si no te sigues formando a lo largo de toda tu vida la formación inicial no sirve de nada tiene un problema. Y es que ahora no sé que hacer. Bueno, una cosa la tengo clarísima, antes de junio acabo el MIVCI, porque no puedo más. Cuando algo académico empieza a pesarte personalmente algo va mal (y total, para lo que va a servir). Mi problema viene en el día después.

¿Qué narices hago?

Una parte de mi dice “aprende algo sobre ELE”. Muy bonito, maravilloso, pero la idea de meterme en otro máster me da escalofríos.

Una parte de mi dice “haz magisterio” (que es lo que deberías haber hecho desde hace mucho tiempo). Bueno, magisterio ya no existe, el grado en educación… ¿Cuatro años más en la universidad por el plano corto y compaginándolo con algún trabajillo que vaya saliendo? Me ahogo.

Y la última parte de mí dice… “estudia oposiciones como una cosaca ya y olvídate de tonterías” pero… ¿Cuándo narices convocaran las próximas opos? ¿Y qué narices me estudio?

Y esa incertidumbre me está consumiendo, aunque suene a coña. Lleno hojas y hojas de pros, contras y tachones de bic, y llevo casi un mes ahogándome con una tos que no hay nada que haga que se vaya (sí, me siento tísica)… y dándole demasiadas vueltas a la cabeza… Y sintiéndome muy vieja.

En fin, que me voy a seguir pensando que hacer con mi vida y no os doy más la vara.


Questions?photo © 2008 Valerie Everett | more info (via: Wylio)


PD: Prometo que este blog volverá a ser un lugar dónde hablar de cosas cómo literatura y cine algún día de estos.
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