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07.WhatSay.Hand.Self.SW.WDC.29nov05photo © 2005 Elvert Barnes | more info (via: Wylio)

En realidad llevo meses pensando en escribir esta entrada, desde que escuché a Vargas Llosa recibir el Nobel y comentar sus primeros escritos, y nunca me he atrevido a hacerlo. Pero despidiéndome de Harry Potter, se me ocurrió hablar de esa otra vida, de esas otras lecturas que hagan que me emocione.

Hay muchas formas de leer, pero una de ellas es esa en la que los personajes te roban el corazón; cuando un personaje deja de ser el prisionero de un libro y se convierte en una parte de ti, tú no quieres que quede prisionero entre las páginas de ese libro, tú quieres que ese personaje siga vivo…

Según recuerdo de mis clases en la universidad, había una teoría que decía que la toda obra literaria tenía huecos que deberían ser llenados por el lector; así la experiencia de la lectura sería diferente para cada lector (si no recuerdo mal era de Yser).

Esos son los dos principios básicos en los que se basa el fanfiction. Un fanfiction es una historia escrita por fans y para fans.

Aunque pueda sonar a algo estúpido, a mi me sigue pareciendo impresionante que haya tanta gente que escriba y comparta sus historias. Para que os hagáis una idea en este momento hay más de 500,000 historias sobre Harry Potter subidas a ff.net.

La experiencia del fanfic es totalmente diferente a la experiencia de leer un libro. En primer lugar porque se asemeja al inicio de la novela, cuando era publicado en fascículos… Para saber lo que les pasa a continuación a los personajes tendrás que esperar a la siguiente actualización (y os aseguro que hay ocasiones en las que la espera es francamente angustiosa).

La segunda diferencia es la cercanía con el autor… Yo jamás me atrevería a escribir a Rowling o a otros autores, (mucho menos con Tolkien, que lleva sus añitos viendo crecer los enanos), pero sí me atrevo a escribirme con autores de fanfics. En primer lugar porque me emocionan, en segundo lugar porque tienen algo en común conmigo: aman tanto un personaje que le han querido dar más vida que la que queda en el libro. Si queréis os cuento que cuando me respondió Silverfox, autora de My name is Sev…erus, yo saltaba de alegría en la habitación del ordenador y mi madre pensaba que estoy loca. De todas formas no es necesario mandarle un mail al autor, simplemente con dejarle un comentario (la famosa frase “su comentario es mi sueldo”) es increíble. Hay comentarios que van sólo al “me gusta, sigue”; pero hay comentarios que son autenticas críticas literarias… Aquí tengo que decir una cosa, los españoles somos muy vagos para comentar.

¿Y la calidad? Pues sinceramente, hay de todo… Hay fanfics que son basura, pero hay autenticas obras de arte… Gente que escribe los años de los merodeadores o de las siguiente generación en Hogwarts, gente que escribe sobre la infancia de Legolas o el ascenso al poder de Voldemort… Hay fanfics que superan en mucho al libro original, por la sencilla razón que respetan tanto a los personajes, están hechos con tanto cariño que son increíbles: bien documentados, bien escritos, amenos…

Y también están los fanfics malditos… aquellos que se empiezan y nunca se volvieron a actualizar.

Comencé hablando de Vargas Llosa y acabaré con la cita exacta que inspiró este post, porque al fin y al cabo… él también fue fanfiquer.

La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo, mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras.



PD: Muchas gracias a todas esas personas que con sus fanfics me han hecho y me hacen reir, llorar, emocionarme y maldecir cuando abro el correo y no tengo la alerta de actualización.
Considerando que el viernes se estrena Harry Potter y las reliquias de la muerte, parte 2 y que mi Harrypottitis está muy grave esta semana, me permito escribir esta semana sobre dos temas a los que quería dedicarle una entrada en el blog: las traducciones de fans y el fanfiction… pero no temáis, para que no sufráis más de lo necesario, las entradas no son ni de lectura obligatoria y lo haré en dos entradas diferentes.
Hoy empezaré por las traducciones de fans, no sólo del séptimo libro sino del sexto también (que le tengo más cariño por estar con las manos en la masa) y para evitar que me pierda la pasión intentaré responder las seis preguntas básicas esas que nos enseñaban en el cole.
Harry Potterphoto © 2010 Halle Stoutzenberger | more info (via: Wylio)


¿Por qué?

En lugar de dar un porqué especifico, intentaré poneros en situación. Ahora pensar en una traducción fan de Harry Potter es estúpido, ¡pero es que ahora están todos los libros en la calle! Cuando fans de España y Latinoamerica se pusieron de acuerdo para traducir el Príncipe Mestizo y las Reliquias de la Muerte se vivía en un agonía horrible (entiéndase el toque de humor). Entre libro y libro pasaban una media de dos años y entre la publicación del libro en inglés y el libro en español nunca se ha bajado de seis meses (el libro original salía en verano, el de español casi siempre después de Navidad, así la editorial tenía dos repuntes de ventas: el de navidad y el del lanzamiento). Por cierto, veréis que digo El príncipe mestizo y no El misterio del príncipe. La razón es que desde que Rowling dijo el título “Half-blood Prince” , en el mundo dónde me movía empezamos a llamarlo así y creo que es el gran éxito de los fans (y de las traducciones de fans) que ese título quedara para los fans y que la editorial le cambiara el título a otro para desvincularlo de aquellas traducciones “piratas y de mala calidad”.

Para una persona que leyera el libro y fuera un libro más eso no tenía importancia, se esperaba y punto; pero para un fan… ¡¡Joroba!! El quinto libro acaba con Sirius cayendo a través de un velo y el Ministerio de Magia admitiendo que el-que-no-debe-ser-nombrado (perdón. Lord Voldemort) ha vuelto, el sexto con Snape matando a Dumbledore… Era imposible esperar más para saber que estaba pasando… Además, la editorial siempre dijo que se tomaría su tiempo en traducir para dar calidad (aunque entre los fans hablemos de la traducción salamandrina)… ¿En serio es necesario seis meses para traducir un libro que te va a dar dinero a patadas? Los fans necesitaban respuestas y la mejor forma de obtenerlas era leyendo los libros, los fans necesitaban comentar y hacer teorías… ese es más o menos el sentido que hizo que alguien pensara “vamos a traducir el libro entre todos”.

¿Cuándo?

Sé que la gente que leyó titulares como “Fans de Harry Potter traducen el Séptimo libro en 5 días” piensa que es rápido. Pero la traducción no empezaba cuando salía el libro. La traducción comenzaba mucho antes.

No recuerdo si era en la web de Rowling o en la de Scholastic (la editorial británica), varios semanas antes de la salida del libro salían los títulos de los capítulos (lo que dio de si el “Draco’s Detour” para elaborar hipótesis), en ese momento la persona que organizaba la traducción de fan iba repartiendo los capítulos a las personas que se habían ofrecido a traducir.

¿Cuánto?
No sé como funcionaron las muchas traducciones que hubo. Yo sé como funcionaba en la que yo participé (la he buscado por internet pero ya no la encuentro): Te comprometías a traducir un capítulo y a “betear” (de beta-reader) otro. Betear, significa que lo ibas a “corregir” para evitar que tuviera fallos gordos que dificultaran la comprensión. Yo me limité a eso, sé que no hubo gente suficiente para hacer esto y algunas personas tradujeron un par de capítulos o tres; lo bueno es que la chica que nos organizó (y de la que no recuerdo el nick) intentó que a las personas que les pasaba esto tuvieran un capítulo muy inicial y otro muy del final, para que tuvieran tiempo de hacerlo sin agobios.

¿Cómo?
Más que el como de traducir que todos sabemos como funciona, creo que es más interesante saber el cómo se organizó. En aquellos días antediluvianos en los que el Facebook no existía ni en los sueños de Zuckerberg, no sé como se movían los fans… yo me movía en los ya extintos grupos de MSN y los grupos de yahoo. Esos grupos generalmente recibían el nombre de “Orden….” (porque el quinto libro se llamó Harry Potter y la Orden del Fénix). Esos grupos solían tener un foro y allí se organizó todo; una persona pedía gente para traducir y entre eso y mucho mail así se organizó. Mucho mail, mucho foro y mucha paciencia.

Yo no estuve en la traducción del séptimo, (claro que decir La traducción es falso porque de cada grupo de amigos se sacaba una traducción), pero os puedo dejar el link al HL radio dónde gente que participó en el proyecto Deathly Hallows explican mucho mejor que yo (y sin el rollo que estoy metiendo)

¿Quién?
Este tipo de proyectos, en los que el lema era “hazlo rápido y hazlo bien” sólo podía hacerlo gente que amara las historias y a sus personajes. Traducir un capítulo rápidamente implica bastante trabajo, y alguna pelea con la familia… ¡¡además de leer y comentar todos los capítulos que se subían para animar y agradecer el trabajo de gente que había hecho el esfuerzo!! No importó edad y podría decir que el género tampoco (aunque cuando yo traduje sólo había chicas) ni si yo hablaba español peninsular y tú español de latinoamerica… Sólo importaba que tanto tú como yo queríamos a estos personajes y tú y yo queríamos poder hablar libremente de lo que había pasado, haciendo que todo el mundo pudiera aportar sus opiniones y si para eso había que trabajar… se trabajaba (¿no es esa la definición misma de pasión?)

¿Dónde?
Las traducciones se subieron a blogs, que iban desapareciendo pocos días después. Me imagino que detrás estaría el famoso copyright. A día de hoy es prácticamente imposible encontrar una de esas traducciones de fans.

Para acabar
Este es el misterio (del príncipe XDDD), detrás de este trabajo sólo había la fuerza que da la unión de un grupo de gente con algo en común y que quería poder compartir lo que estaba pasando. Sí hubo gente que sacó aquellas traducciones en papel y las vendió en los mercadillos, sí hubo traducciones buenas, malas e incompletas… Pero ¿no es bonito que de la nada salió una organización tan genial?

A día de hoy mucha gente sigue traduciendo, quizás no llame tanto la atención como las reliquias de la muerte… Pero sigue habiendo mucho trabajo y mucha ilusión detrás… desde mi admiración hacía la gente de los fansubs, que no sólo traduce sino que subtitula anime (desde el japonés al español, a veces pasando por pasos intermedios e incluyendo datos de cultura para comprender lo que pasa) con una calidad buenísima) a todos esos “frikis” que nos dejan los capítulos de las series subtitulados en muchas ocasiones horas después de la emisión original (y con lo difícil que es sincronizar subtítulos).





Tenía 15 años cuando Harry Potter and the Philosopher Stone llegó a mis manos; y sí lo pongo en inglés no porque quiera ser pedante, sino porque así fue como me enganchó. Creo recordar que el verano anterior me lo habían dejado en español (o en salamandrino) y recuerdo que lo dejé a mitad porque me parecía insufrible. Pero me enganché (y de qué manera… mi madre dice que no me ha visto nunca tan unida a un diccionario).

El verdadero enganche llegó a los 18, desde entonces he pasado tanto tiempo, he hecho tantas cosas que el puñetero niño mago (para quien no lo sepa, Harry no me cae bien) se ha convertido en una parte de mi.

Con el tiempo la fiebre se ha ido calmando pero no se ha curado (como tampoco se ha curaado la de los vampiros, la novela histórica y tantas otras) y así me encuentro hoy leyendo que JK Rowling (Killer Rowling para los amigos) ha vuelto a sacar canon de dónde no lo hay en los libros. Hoy nos descubre que Remus Lupin era gay hasta que “conoció” a Tonks (sin comentarios).

Como fan de la saga estoy acostumbrada a que Rowling nos haga estos desmanes cuando le apetece. Su desprecio hacia los fans es notorio: su web no se actualiza desde hace años y cuando lo hace es contenido malísimo, se creó un twitter para hablar de unas supuestas nuevas creaciones de las que nadie sabe nada y que sólo tiene dos tweets; pero el ejemplo que más me duele es la denuncia contra la enciclopedia de Lexicon. Ella, que había reconocido que Lexicon era uno de los mejores lugares para saber de Harry Potter, denuncia al autor… ¿acaso temía que un libro por fans fuera a hacerle perder dinero?. Está claro que los fans para ella sólo somos los números que engrosan su cuenta corriente (y como sea verdad lo que se rumorea de Pottermore ya será la confirmación total y absoluta). Pero supongo que ser escritor de best-seller debe ser eso… llenar la bola y correr millas.

Sin embargo, lo que más me molesta es el poco respeto que tiene hacia sus personajes. Empecemos por los cambios de personalidad sin sentido (como esa Tonks enamorada de la Luna como si fuera un torito de canción o unos Dursleys arrepentidos de la forma en la que trataron a Harry) o la información que se va sacando de la manga cuando necesita un titular sin dejar ningún tipo de constancia en los libros (Me imagino que los que queden dentro del armario deben estar más anchitos ahora que ya han salido dos). Sigamos con la colección de muertes estúpidas (en las que los merodeadores hicieron una apuesta a ver quien ganaba) o lo enfermizo de algunas de sus relaciones amorosas (sólo puedo decir una cosa: Angelina).

Para mí la respuesta está clara. El universo de Harry Potter es genial, fantástico, elaboradísimo…y ha superado mucho a una escritora un tanto mediocre que no ha sabido sacarle partido.

PD: Y no he hablado de mi eterno debate de la clasificación eterna e inmutable hecha a los once años por un trozo de tela y que considera que divide a la población en tontos, empollones, malos y héroes.

Me hace mucha gracia. Hace un par de años fue el centenario del cumpleaños de Edgar Alan Poe (que por cierto, nació el mismo día que yo, un 19 de enero). El departamento de Filología Inglesa hizo un seminario homenaje, en el que participé con esta presentación.


¿Sabéis lo que me hace gracia? Que todavía hoy, me encuentro a gente que fue al seminario y me dice: Tú eres la que habló de los Simpsons y del Poe ese (que dolor!). La última vez que me pasó fue en el salón del comic y mi amiga Patricia se partía… ¡¡Soy famosa!! (de alguna manera).
Mientras iba a trabajar a Jaén, aproveché las muchas horas de autobús para releerme Zetsuai since 1989 y Bronze. Para quien no lo conozca es un manga (sí, yaoi, sí). Hace muchos años que empecé a leer este comic y aún me fascina. Me sorprende la calidad de algunos de los textos, la profundidad de los  personajes secundarios (porque vamos a ser sinceros, tanto Koji como Takuto están como para que los encierren) y el dibujo.

Para alguien que no sepa a que se enfrenta, Zetsuai tiene una atmosfera casi vampírica. Y puede que sea cierto, porque la historia principal, el amor entre Koji y Takuto es tan desgarradora, tan vital para ambos, que cuando se la quitas, se mueren como si les quitaran la sangre.

Sin embargo, siempre he estado fascinada por el hermano mayor de Koji, Hirose. Un personaje frío, calculador, apegado a la tradición, queriendo impresionar a su padre y siendo superado por un niño de mirada de hielo.

Hacía muchos años que no leía los comics, y pasaran muchos más antes de que vuelva a leerlo, sin embargo creo que pese a la gran locura que es, no me arrepentiré de haber buscado los tomitos por muchos sitios cuando Glenat decidió descatalogar la serie.

Porque yo jamás renunciaré al fútbol... ni a tí.
Cómo sabeis, tengo el mejor trabajo del mundo: soy profe. El otro día estaba con mi grupo de alumnos mayores, (de hecho, el protagonista de esta historia es el mayor de todos mis alumnos, con 40 añitos de nada) los que preparan el FCE .

Estabamos haciendo un ejercicio de word formation, muy útil para uno de los ejercicios del examen.

Inocente de mi, escribo la palabra "Happy" en la pizarra.

¿Sabeis decirme palabras que deriven de happy?

Y mi alumno dice... "Happines" como los que cantaban "Amo a Laura".

Os aseguro que me quede con una cara que aún me estoy recuperando... ¿me llamais friki a mi?

Uno de mis videojuegos favoritos es los lemmings el Rayman Raving Rabids de Ubysoft, Especialmente me encanta la segunda parte (los Rabids conquistan el mundo). Ubisoft (la empresa del videojuego) sacó hace un par de años (o fue el año pasado) unos sobres sorpresas con conejitos de este videojuego. ¿El problema? Costaban 3 euros cada sobrecito.

Pero la paciencia es la virtud de los fuertes, el Carrefour de mi localidad ha puesto sobrecitos a un euro. Así que cada vez que voy a hacer la compra (o al cine) siempre cae un sobrecito (o dos). Ahora tengo una colección de Rabids que es esta.

¿Los miramos de cerca?
 Me imagino que esta es la Estatua de la libertad.
 Este no tengo ni idea de dónde es. ¿China?
 Egipto
 Marruecos
 India
 Escocia
 El Caribe
 Japón (está roto, eso que parece una flauta, debería ser una sombrilla)
 Esta tampoco sé de dónde es, pero es una de mis favoritas.
God save the Queen!!! She ain't a human being!!! Digo, Inglaterra (con su beefeater).

Me gustaría que me saliera España, pero a ver si quedan cuando vaya la próxima vez.
¿Por qué me despertó mi hermano anoche a las dos y media de la mañana?


 Sí, para darme un paquete de galletas de Hello Kitty. ¿Y luego la friki soy yo?
Ya os contaré cómo estan cuando me las zampe (lo mismo un día a las dos de la mañana).
Uno de los temas recurrentes de discusión cuando nos juntamos mis amigos y yo es el de los vampiros. Siempre acabamos comparando que si Crepúsculo, Drácula, El pequeño vampiro… y obviamente, los clásicos siempre ganan.
Uno de los temas en los que siempre nos enfrentamos más directamente es en el valor o no de los libros de Anne Rice, las crónicas vampíricas. Mi amiga siempre dice que son pura bazofia. Yo sé que no es literatura, es más exceptuando Entrevista y Lestat, (porque sí, me gusta Lestat) sé que algunos libros son francamente malos (lo cual no impide que quiera leerlos o los haya leído). Sin embargo, yo sí les encuentro un mérito. Que yo recuerde (aunque bueno, ya sabéis que mi memoria es conocida por lo mala que es) la organización que tiene organizada Santino es de las pocas que conozco en la que hay un grupo de vampiros organizados, en comunidad y siguiendo unas reglas. Siempre que he leído sobre vampiros, estos actuaban solos. Así, que cómo reconozco que este es uno de mis puntos favoritos de los libros, hoy os reproduzco las reglas de estos vampiros.
Armand (Antonio Banderas)

Uno, que nos formábamos en las asambleas distribuidas por todo el mundo; que cada asamblea disponía de un líder, y que yo estaba destinado a ser un líder, algo así como el padre prior de un convento, y que todos los asuntos de autoridad recaerían en mí. Sólo yo podía determinar el que un nuevo vampiro pasara a ser de los nuestros; sólo yo estaba facultado para dirigir la transformación a fin de que se realizara correctamente.
Dos, jamás debíamos conceder el Don Oscuro, que era como lo llamábamos, a quienes no fueran hermosos, pues a un Dios justo le complacía que utilizáramos la sangre oscura solo para esclavizar a los seres hermosos.
Tres, que un vampiro anciano jamás podía convertir a un novicio, pues nuestros poderes aumentan con el tiempo y el poder de los viejos es demasiado potente para los jóvenes. Yo soy un ejemplo de ello, creado por el último de los hijos del Milenio, el gran y terrible Marius. Yo poseía la fuerza de un demonio en el cuerpo de un niño.
Cuatro, que ninguno de nosotros podíamos destruirá otro compañero, salvo el líder de la asamblea, que debía estar dispuesto en todo momento a destruir al desobediente del su rebaño. Que todos los vampiros vagabundos que no pertenecían a ninguna asamblea, debían ser destruidos de inmediato.
Cinco, cualquier vampiro que revelara su identidad o sus poderes mágicos a un mortal debía ser aniquilado. Ningún vampiro debía escribir jamás las palabras que revelaran esos secretos. El mundo mortal jamás debía conocer el nombre de un vampiro, y cualquier prueba de nuestra existencia que llegara a ese ámbito debía ser eliminada a toda costa, junto con quienes habían cometido esa terrible violación de la voluntad de Dios.
Había otras cosas. Había otros ritos, encantamientos, todo teñido de un cierto folclore (…)

[Está contado en primera persona porque es Armand contándoselo a David Talbot el que habla)

La Guía del autoestopista galáctico tiene varias cosas que decir respecto a las toallas.

Dice que una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.

Y lo que es más importante: una toalla tiene un enorme valor psicológico. Por alguna razón, si un estraj (estraj: no autoestopista) descubre que un autoestopista lleva su toalla consigo, automáticamente supondrá que también está en posesión de cepillo de dientes, toallita para lavarse la cara, jabón, lata de galletas, frasca, brújula, mapa, rollo de cordel, rociador contra los mosquitos, ropa de lluvia, traje espacial, etc. Además, el estraj prestará con mucho gusto al autoestopista cualquiera de dichos artículos o una docena más que el autoestopista haya «perdido» por accidente. Lo que el estraj pensará, es que cualquier hombre que haga autoestop a todo lo largo y ancho de la galaxia, pasando calamidades, divirtiéndose en los barrios bajos, luchando contra adversidades tremendas, saliendo sano y salvo de todo ello, y sabiendo todavía dónde está su toalla, es sin duda un hombre a tener en cuenta.

De ahí la frase que se ha incorporado a la jerga del autoestopismo: «Oye, ¿sass tú a ese jupi Ford Prefect? Es un frud que de verdad sabe dónde está su toalla». (Sass:conocer, estar enterado de, saber, tener relaciones sexuales con; jupi: chico muy sociable; frud: chico sorprendentemente sociabilísimo.)

Douglas Adams,
La Guía del Autoestopista Galáctico
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