A priori, The Karate Kid no es una película que yo hubiera ido a ver. Pero juntad tres amigas aburridas y muertas de calor, con demasiado calor hasta para hacer fotos a los muñecos que habían servido de excusa y sin muchas ganas de hacer nada. Así que nos fuimos al cine.
La historia es un remake de la peli de los ochenta (¿qué pasa en Hollywood que últimamente son todo remakes?). Aunque bueno, como los guionistas se tienen que ganar el sueldo, actualizan un poco la historia: el niño se va a China porque deslocalizan la empresa de su madre y el señor Miyagi ahora se llama señor Chang, o Cheng… o así…
La película es un poco larga (son más de dos horitas ¿eh?) pero genial para pasar una tarde de sábado.
Lo mejor: Las peleas del final. Tendríais que habernos visto aplaudiendo los combates, jaleando a los chavales y cosas por el estilo. Creo que no me había reido tanto en el cine en mi vida. El chaval Elvis que pelea… esa forma todo chula de saludar hace que le quiera montar un club de fans. Jackie Chan es el amo, en serio.
Lo peor: ¿Por qué la peli se llama The Karate Kid si hacen Kung Fu? El aspecto de videojuego de los combates. La peli es una americanada, americano bueno, chino malo. No hay cera... no hay dal cela pulil cela... La chaqueta no tiene el mismo glamour.
Valoración total: 8/10 (sobre todo por lo bien que me lo pasé en el cine)
21:43:00 |
Category:
el cine es un espejo pintado
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Si me preguntan cual es mi canción favorita, sin lugar a dudas es esta. ¡¡Feliz lunes!!
Y buena vuelta al trabajo de todos aquellos a los que se os acaban las vacaciones.
Y buena vuelta al trabajo de todos aquellos a los que se os acaban las vacaciones.
10:21:00 |
Category:
lunes de música
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Uno de los temas recurrentes de discusión cuando nos juntamos mis amigos y yo es el de los vampiros. Siempre acabamos comparando que si Crepúsculo, Drácula, El pequeño vampiro… y obviamente, los clásicos siempre ganan.
Uno de los temas en los que siempre nos enfrentamos más directamente es en el valor o no de los libros de Anne Rice, las crónicas vampíricas. Mi amiga siempre dice que son pura bazofia. Yo sé que no es literatura, es más exceptuando Entrevista y Lestat, (porque sí, me gusta Lestat) sé que algunos libros son francamente malos (lo cual no impide que quiera leerlos o los haya leído). Sin embargo, yo sí les encuentro un mérito. Que yo recuerde (aunque bueno, ya sabéis que mi memoria es conocida por lo mala que es) la organización que tiene organizada Santino es de las pocas que conozco en la que hay un grupo de vampiros organizados, en comunidad y siguiendo unas reglas. Siempre que he leído sobre vampiros, estos actuaban solos. Así, que cómo reconozco que este es uno de mis puntos favoritos de los libros, hoy os reproduzco las reglas de estos vampiros.
[Está contado en primera persona porque es Armand contándoselo a David Talbot el que habla)
Uno de los temas en los que siempre nos enfrentamos más directamente es en el valor o no de los libros de Anne Rice, las crónicas vampíricas. Mi amiga siempre dice que son pura bazofia. Yo sé que no es literatura, es más exceptuando Entrevista y Lestat, (porque sí, me gusta Lestat) sé que algunos libros son francamente malos (lo cual no impide que quiera leerlos o los haya leído). Sin embargo, yo sí les encuentro un mérito. Que yo recuerde (aunque bueno, ya sabéis que mi memoria es conocida por lo mala que es) la organización que tiene organizada Santino es de las pocas que conozco en la que hay un grupo de vampiros organizados, en comunidad y siguiendo unas reglas. Siempre que he leído sobre vampiros, estos actuaban solos. Así, que cómo reconozco que este es uno de mis puntos favoritos de los libros, hoy os reproduzco las reglas de estos vampiros.
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| Armand (Antonio Banderas) |
Uno, que nos formábamos en las asambleas distribuidas por todo el mundo; que cada asamblea disponía de un líder, y que yo estaba destinado a ser un líder, algo así como el padre prior de un convento, y que todos los asuntos de autoridad recaerían en mí. Sólo yo podía determinar el que un nuevo vampiro pasara a ser de los nuestros; sólo yo estaba facultado para dirigir la transformación a fin de que se realizara correctamente.
Dos, jamás debíamos conceder el Don Oscuro, que era como lo llamábamos, a quienes no fueran hermosos, pues a un Dios justo le complacía que utilizáramos la sangre oscura solo para esclavizar a los seres hermosos.
Tres, que un vampiro anciano jamás podía convertir a un novicio, pues nuestros poderes aumentan con el tiempo y el poder de los viejos es demasiado potente para los jóvenes. Yo soy un ejemplo de ello, creado por el último de los hijos del Milenio, el gran y terrible Marius. Yo poseía la fuerza de un demonio en el cuerpo de un niño.
Cuatro, que ninguno de nosotros podíamos destruirá otro compañero, salvo el líder de la asamblea, que debía estar dispuesto en todo momento a destruir al desobediente del su rebaño. Que todos los vampiros vagabundos que no pertenecían a ninguna asamblea, debían ser destruidos de inmediato.
Cinco, cualquier vampiro que revelara su identidad o sus poderes mágicos a un mortal debía ser aniquilado. Ningún vampiro debía escribir jamás las palabras que revelaran esos secretos. El mundo mortal jamás debía conocer el nombre de un vampiro, y cualquier prueba de nuestra existencia que llegara a ese ámbito debía ser eliminada a toda costa, junto con quienes habían cometido esa terrible violación de la voluntad de Dios.
Había otras cosas. Había otros ritos, encantamientos, todo teñido de un cierto folclore (…)
[Está contado en primera persona porque es Armand contándoselo a David Talbot el que habla)
En este viernes de poesía, me apetece un poema de uno de mis poeta-cantantes favoritos a uno de mis bichos favoritos..
No obedecen al amo
los gatos
pero saben
que los dioses son ángeles
caídos.
No babean por huesos
los gatos
pero suelen
abrigarle el silencio
a las viudas
y estirarse en la alfombra
y bostezar
como si hubieran heredado
el sol
y dormir y dormir
arzobispales
y cazar una mosca
haciendo ochos.
Adoran los cojines
los gatos,
se ovillan en rincones
inauditos,
alacenas, rendijas,
claroscuros
ignotos donde cabe
un alfiler,
recelosos y altivos
sin carné,
baberos de bebés
sin cochecito,
cunitas para huérfanos
de todo.
Secretos micifuces
imprevistos,
qué goce contemplaros
a la hora de la siesta,
suspendiendo las mates
y aprendiendo
la impúdica lección
de la vida privada
de los gatos.
No obedecen al amo
los gatos
pero saben
que los dioses son ángeles
caídos.
No babean por huesos
los gatos
pero suelen
abrigarle el silencio
a las viudas
y estirarse en la alfombra
y bostezar
como si hubieran heredado
el sol
y dormir y dormir
arzobispales
y cazar una mosca
haciendo ochos.
Adoran los cojines
los gatos,
se ovillan en rincones
inauditos,
alacenas, rendijas,
claroscuros
ignotos donde cabe
un alfiler,
recelosos y altivos
sin carné,
baberos de bebés
sin cochecito,
cunitas para huérfanos
de todo.
Secretos micifuces
imprevistos,
qué goce contemplaros
a la hora de la siesta,
suspendiendo las mates
y aprendiendo
la impúdica lección
de la vida privada
de los gatos.
18:43:00 |
Category:
viernes de poesía
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llevo mucho tiempo sin poner un corto, ¿no?
Hoy pongo Logorama, un corto dónde todo son marcas,¿Cuantas podes reconocer?
Hoy pongo Logorama, un corto dónde todo son marcas,¿Cuantas podes reconocer?
Logorama from Marc Altshuler - Human Music on Vimeo.
This is a short film that was directed by the French animation collective H5, François Alaux, Hervé de Crécy + Ludovic Houplain. It was presented at the Cannes Film Festival 2009. It opened the 2010 Sundance Film Festival and won a 2010 academy award under the category of animated short.
In this film there are two pieces of licensed music, in the beginning and in the end. All the other music and sound design are original. The opening track (Dean Martin "Good Morning Life") and closing track (The Ink Spots "I don't want to send the world on fire") songs are licensed pre-existing tracks. All original music and sound design is by, human (www.humanworldwide.com)
13:09:00 |
Category:
La vida en corto
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Me ha dado mucha envidia de @nololamento y su #pasioncemental y he decidido hacer una entrada hablando de mi "Operación Talamasca"
Los sufridos pajaritos que me tienen en su TL, aguantaron durante todo el finde pasado algo un tanto idiota que se llamaba “operación Talamasca”. Los pobres como estan acostumbrados a mis desvarios no preguntaron mucho, pero creo que hoy es un buen día para explicar que fue eso.
En mi casa hay una habitación un poco tonta. Tiene poco más de 4m2 y por mucho que lo intento, no tengo recuerdos de ella de cuando era pequeña (y es raro,m porque tengo recuerdos de toda la casa y está casi al lado de mi dormitorio). Cuando mi hermano entró en “edad de estudiar” la habitación de la plancha se convirtió en el cuarto de estudio. Una habitación hecha basicamente con muebles que no sabías muy bien de dónde habían salido: ¿se cambiaba el mueble de la cocina? Ese mueble era cojonudo para poner libros en el cuarto de estudio. ¿El sillón de la salita? Al cuarto de estudio...
Con el paso del tiempo, la habitación de estudio se ha conviertido en mi agujero, el lugar dónde paso más horas al día de la casa. Para alguien como yo que sólo se concentra en ciertos lugares, tener un lugar propio dónde estudiar es imprescindible.
Y este año, estudiando oposiciones, el cuarto de estudio se vio degradado a la categoría de zulo. No sólo pasaba allí muchas horas, sino que cada vez lo veía más... (en inglés diría gloomy, en español no encuentro palabra).
Así que este año, ya que teníamos que arreglar goteras, pintar y demás (aunque Lola, tengo que decir que ni mis pintores ni mi albañil ni el marmolista ni el fontanero eran guapos) ha sido el año de remodelar esta habitación.
¿Qué por qué “Operación Talamasca”? En realidad, porque soy una hortera y tengo la tonta costumbre de ponerle nombre a las cosas que utilizo mucho: mi portatil se llama Didymus, mi movil Dorian Gray... y el zulo se llama ahora Talamasca.
Talamasca es el nombre de una asociación secreta que aparece en Las crónicas vampiricas de Anne Rice (Entrevista con el vampiro) y que estudia sucesos paranormales. Y como lo que pasa por mi mente, muy normal no es... pues he decidido que mi habitación de estudio/biblioteca/despachito se llamará Talamasca.
Y creo que ya está bien de rollo, que esto en lugar de ser un post sobre decoración de una habitación parece un post del Diario de Patricia... así que vamos a lo que nos interesa... ¡¡cotillas!!
Lamentablemente (o afortunadamente) no tengo fotos de cómo era Talamasca cuando era un zulo... así que empezaremos con:
La habitación más pelada y mondada y limpia de lo que la he visto en el último año. Sin un papel fuera de sitio, sin un post-it pegado en ningún sitio. Increible vamos.
¿Y esto? Yo las llamo las estanterías (y la mesa) que murieron por tu culpa. Recuerdo que cuando fui a escogerlas me dijeron que como mucho en una semana las tendrían...¡¡Han tardado un mes!! Llegó un momento que llamaba a preguntar por ellas sólo para oir la excusa del día...
Mientras iba colocando libros, iba haciendo un inventario de lo que tenía. Así que tardé un montón. Creo que alguien me preguntó una vez cuantos libros tenía. Ahora lo puedo decir: Tengo 286 libros en propiedad. Y tengo libros de muchos tipos, desde un libro firmado por (Fr)Iker Jimenez, a la Biblia (sí, la Biblia que hay en mi casa es mía, ironías del destino), los libros de Harry Potter, mangas, novelas...
Y si las estanterías eran un caos mientras iba colocando (si os fijais hay post-its indicando que tipo de libro va en esa balda), lo que había alrededor no era menos. Tengo la manía de meter muchas cosas en los libros mientras los voy leyendo. Si alguna vez cogeis un libro mio, seguro que os encontrais billettes de autobus, post-its, notitas... Pues esa caja ha sido la receptora de muchos de esos papelitos, que ya daba un poco de vergüenza encontrar lo que encontraba en los libros (eso sí, estad tranquilos, no he tirado ni una postal, todas siguen durmiendo entre letras).
Pero tras mucho esfuerzo, hoy día 21 de agosto de 2010 puedo declarar que:
Así que os enseño como ha quedado, ¿no?
Esta es la estantería de la tecnología involucionada: CDs, DVDs, Disquettes, cámara de carrete, walkman, algunos VHS... todas esas cosas que son del pasado, cumplen su momento de gloria en esa esquina. Junto a mi pizarra, elemento imprescindible para que yo pueda organizar (o intentarlo al menos) mi mente.
La estantería, con un monton de tonterías para decorar, la cestita de los caramelos (para endulzar la visita o el estudio), las dos sillas y mi enorme mesa. Cómo me gusta tener una mesa dónde me cabe todo sin tener que hacer obras de ingeniería civil.
Sólo he colgado un poster (aún no sé si colgar un mapa de Estonia) así que esta vez lo he elegido con mucho cuidado. Esta imagen me gusta un montón, así que ahora estudiaré vigilada por estos señores.
Y algo muy tonto pero que me hace mucha ilusión... ¡¡Tengo todos mis mangas juntitos!!
Bueno, basicamente esto es todo, amigos. Creo que como entrada relajada de sábado vale, ¿no?
Los sufridos pajaritos que me tienen en su TL, aguantaron durante todo el finde pasado algo un tanto idiota que se llamaba “operación Talamasca”. Los pobres como estan acostumbrados a mis desvarios no preguntaron mucho, pero creo que hoy es un buen día para explicar que fue eso.
En mi casa hay una habitación un poco tonta. Tiene poco más de 4m2 y por mucho que lo intento, no tengo recuerdos de ella de cuando era pequeña (y es raro,m porque tengo recuerdos de toda la casa y está casi al lado de mi dormitorio). Cuando mi hermano entró en “edad de estudiar” la habitación de la plancha se convirtió en el cuarto de estudio. Una habitación hecha basicamente con muebles que no sabías muy bien de dónde habían salido: ¿se cambiaba el mueble de la cocina? Ese mueble era cojonudo para poner libros en el cuarto de estudio. ¿El sillón de la salita? Al cuarto de estudio...
Con el paso del tiempo, la habitación de estudio se ha conviertido en mi agujero, el lugar dónde paso más horas al día de la casa. Para alguien como yo que sólo se concentra en ciertos lugares, tener un lugar propio dónde estudiar es imprescindible.
Y este año, estudiando oposiciones, el cuarto de estudio se vio degradado a la categoría de zulo. No sólo pasaba allí muchas horas, sino que cada vez lo veía más... (en inglés diría gloomy, en español no encuentro palabra).
Así que este año, ya que teníamos que arreglar goteras, pintar y demás (aunque Lola, tengo que decir que ni mis pintores ni mi albañil ni el marmolista ni el fontanero eran guapos) ha sido el año de remodelar esta habitación.
¿Qué por qué “Operación Talamasca”? En realidad, porque soy una hortera y tengo la tonta costumbre de ponerle nombre a las cosas que utilizo mucho: mi portatil se llama Didymus, mi movil Dorian Gray... y el zulo se llama ahora Talamasca.
Talamasca es el nombre de una asociación secreta que aparece en Las crónicas vampiricas de Anne Rice (Entrevista con el vampiro) y que estudia sucesos paranormales. Y como lo que pasa por mi mente, muy normal no es... pues he decidido que mi habitación de estudio/biblioteca/despachito se llamará Talamasca.
Y creo que ya está bien de rollo, que esto en lugar de ser un post sobre decoración de una habitación parece un post del Diario de Patricia... así que vamos a lo que nos interesa... ¡¡cotillas!!
Lamentablemente (o afortunadamente) no tengo fotos de cómo era Talamasca cuando era un zulo... así que empezaremos con:
La habitación más pelada y mondada y limpia de lo que la he visto en el último año. Sin un papel fuera de sitio, sin un post-it pegado en ningún sitio. Increible vamos.
¿Y esto? Yo las llamo las estanterías (y la mesa) que murieron por tu culpa. Recuerdo que cuando fui a escogerlas me dijeron que como mucho en una semana las tendrían...¡¡Han tardado un mes!! Llegó un momento que llamaba a preguntar por ellas sólo para oir la excusa del día...
Mientras iba colocando libros, iba haciendo un inventario de lo que tenía. Así que tardé un montón. Creo que alguien me preguntó una vez cuantos libros tenía. Ahora lo puedo decir: Tengo 286 libros en propiedad. Y tengo libros de muchos tipos, desde un libro firmado por (Fr)Iker Jimenez, a la Biblia (sí, la Biblia que hay en mi casa es mía, ironías del destino), los libros de Harry Potter, mangas, novelas...
Y si las estanterías eran un caos mientras iba colocando (si os fijais hay post-its indicando que tipo de libro va en esa balda), lo que había alrededor no era menos. Tengo la manía de meter muchas cosas en los libros mientras los voy leyendo. Si alguna vez cogeis un libro mio, seguro que os encontrais billettes de autobus, post-its, notitas... Pues esa caja ha sido la receptora de muchos de esos papelitos, que ya daba un poco de vergüenza encontrar lo que encontraba en los libros (eso sí, estad tranquilos, no he tirado ni una postal, todas siguen durmiendo entre letras).
Pero tras mucho esfuerzo, hoy día 21 de agosto de 2010 puedo declarar que:
Así que os enseño como ha quedado, ¿no?
Esta es la estantería de la tecnología involucionada: CDs, DVDs, Disquettes, cámara de carrete, walkman, algunos VHS... todas esas cosas que son del pasado, cumplen su momento de gloria en esa esquina. Junto a mi pizarra, elemento imprescindible para que yo pueda organizar (o intentarlo al menos) mi mente.
La estantería, con un monton de tonterías para decorar, la cestita de los caramelos (para endulzar la visita o el estudio), las dos sillas y mi enorme mesa. Cómo me gusta tener una mesa dónde me cabe todo sin tener que hacer obras de ingeniería civil.
Sólo he colgado un poster (aún no sé si colgar un mapa de Estonia) así que esta vez lo he elegido con mucho cuidado. Esta imagen me gusta un montón, así que ahora estudiaré vigilada por estos señores.
Y algo muy tonto pero que me hace mucha ilusión... ¡¡Tengo todos mis mangas juntitos!!
Bueno, basicamente esto es todo, amigos. Creo que como entrada relajada de sábado vale, ¿no?
21:02:00 |
Category:
Lui al otro lado del espejo
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