Thomas Edison decía que el genio era 90% de trabajo y 10% de genialidad. La inspiración, la genialidad, son pasos seguros hacía el éxito, pero ¿de qué sirven sin capacidad de sacrificio?

Para que algo bueno salga una vez, cincuenta debe salir basura, siete algo aceptable, dos algo que no de asco, y sólo una vez saldrá algo de lo que puedas estar orgulloso en la vida.

Yo creo que ni aspiro a eso...

Sin embargo, me esfuerzo, por si alguna vez tengo la suerte de encontrarme algo que de verdad merezca la pena, sea capaz de aprovecharlo porque esté trabajando.

Mientras tanto, sólo me queda dar las gracias a los que me hacen más fácil este trabajo...

Y es que, la genialidad sin trabajo, no te llevan a ningún lado, el trabajo sin genialidad, al menos, te dejan dormir todas las noches con la conciencia tranquila...

Hay muchas formas de decir tantas cosas, sin embargo, creo que pocos son tan efectivos como este poema. Hay momentos en los que decir adiós, y el momento se acerca.

Adiós, ríos; adios, fontes;
adios, regatos pequenos;
adios, vista dos meus ollos:
non sei cando nos veremos.
Miña terra, miña terra,
terra donde me eu criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantei,
prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento,
muíño dos castañares,
noites craras de luar,
campaniñas trimbadoras,
da igrexiña do lugar,
amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adios, para sempre adios!
¡Adios groria! ¡Adios contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conozo
por un mundo que non vin!
Deixo amigos por estraños,
deixo a veiga polo mar,
deixo, en fin, canto ben quero...
¡Quen pudera non deixar!...
.........................................
Mais son probe e, ¡mal pecado!,
a miña terra n'é miña,
que hastra lle dan de prestado
a beira por que camiña
ó que naceu desdichado.
Téñovos, pois, que deixar,
hortiña que tanto amei,
fogueiriña do meu lar,
arboriños que prantei,
fontiña do cabañar.
Adios, adios, que me vou,
herbiñas do camposanto,
donde meu pai se enterrou,
herbiñas que biquei tanto,
terriña que nos criou.
Adios Virxe da Asunción,
branca como un serafín;
lévovos no corazón:
Pedídelle a Dios por min,
miña Virxe da Asunción.
Xa se oien lonxe, moi lonxe,
as campanas do Pomar;
para min, ¡ai!, coitadiño,
nunca máis han de tocar.
Xa se oien lonxe, máis lonxe
Cada balada é un dolor;
voume soio, sin arrimo...
¡Miña terra, ¡adios!, ¡adios!
¡Adios tamén, queridiña!...
¡Adios por sempre quizais!...
Dígoche este adios chorando
desde a beiriña do mar.
Non me olvides, queridiña,
si morro de soidás...
tantas légoas mar adentro...
¡Miña casiña!,¡meu lar!
Antonio Machado es un poema que me encanta. Sus poemas, son sencillos y desgarradores, de esos que se te graban a fuego y corren por tus venas hasta llegar al corazón.

Quizás no sea por su literatura y sea que, viviendo tan cerca de Baeza y haber visitado varias veces su aula de francés, hace que te sugestiones a leerlo... ¿pero no es justa cualquier excusa para leer poesía? (y por ende cualquier libro).

Me encantan los poemas de Machado, dedicados muchos de ellos a cosas insignificantes, a esas cosas a las que nunca le prestamos atención; a un olmo seco o a las mismas moscas, a los recuerdos infantiles...

Sin embargo, hay un poema, que por vocación (si es que esta existe), por significado, por lo mucho que tengo que agradecer, por lo mucho que me gustaría aportar, que es mi favorito. A todos los profesores, en especial a tí, que te "refuerzas" todos los días y nos ayudas a "refuerzarnos" a los demás,(aunque sé que el behaviourism jamás irá contigo)

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
«mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón».

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.





Todos cometemos errores, saber pedir perdón y hacer el proposito de enmendarlos, debería ser una obligación moral hacía con nosotros mismos. Decir perdón es facil, sentir que pides perdón es más dificil porque implica compromiso, pero si nuestras vidas son los ríos que van a morir al mar, en el camino tenemos que intentar ir mejorando y esa mejora incluye el pedir perdón...

Pedir las cosas por favor, puesto que cualquier persona se merece el mismo respeto que me merezco yo misma. Pedir las cosas con educación implica demostrarte que he ponderado el esfuerzo que te supondrá hacerlo y que me encantaría que me ayudaras.

Dar las gracias es un signo de ser humano. Tu tiempo vale igual que el mio y has decidido de alguna forma, dedicarmelo. No puedo pagarte tu tiempo, sin embargo puedo agradecertelo. Gracias es sólo una palabra que sin embargo significa tanto...

Pensemos esto cada día. Vamos a enseñarselo a los niños y así, entre todos, tendremos un mundo mejor... ¿no crees?


Insomnio es uno de esos poemas que lees y se queda guardado en alguna parte de tu mente. Ahora ando leyendo Hijos de la Ira (entre otros libros) y creo que no necesito mejor excusa para poner este poema aqui.

Ya comentaré el libro cuando lo termine, sin embargo, me parece tremenda la exhortación directa a dios... ¿por qué nos haces sufrir?

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).

A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo 
en este nicho en el que hace 45 años que me pudro, 


y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, 
o fluir blandamente la luz de la luna. 


Y paso largas horas gimiendo como el huracán, 
ladrando como un perro enfurecido, 
fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla. 


Y paso largas horas preguntándole a Dios, 
preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma, 


por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid, 


por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo. 


Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? 


¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, 


las tristes azucenas letales de tus noches

Estimados followers de este blog, he de reconocerlo: soy una delincuente... una pirata al uso. Me descargo pelis de internet, me descargo música, hago fotocopias de capítulos de libros que me interesan... en definitiva, soy un peligro para la humanidad.

De todas formas, cómo de vez en cuando, me compro películas originales y libros. ¡Qué contradicción! Sin embargo pienso que si quiero seguir teniendo cine, de vez en cuando tengo que pagar por verlo, y así, una vez al mes, me dirijo al cruce de caminos francés más próximo a comprarme mis pelis en 2x1.

Me podría quejar de muchas cosas, por ejemplo, que una película cueste unos 24 euros (euro arriba, euro abajo) cuando sale, y dos semanas más tarde (si no una) cueste hasta 7 euros menos (no os preocupeis, yo salvo honrosas excepciones, nunca compro películas de novedad). ¿Hablamos de series? ¿Por qué una serie como Perdidos cuesta alrededor de 50 euros por temporada y Los Tudors cuesta unos 30, y eso que no hablo de Queer as Folk que cuesta 39.95 por una temporada y eso que en la tele la maltrataron a base de bien. Aunque no lo creais, esas diferencias hacen que te plantees volverte pirata.

Sin embargo, y como iba diciendo antes de que se me fuera la pinza por ahí, yo de vez en cuando, me compro pelis originales. Pasearse por los estantes de peliculas de un centro comercial es algo así como ser un exhibicionista. La gente te mira raro. Seguro que la mayoría piensa... "mira la pardilla esta, en lugar de bajarselo del emule...

Pero bueno, si ya estoy en varios de los grupos sociales más odiados del país, puedo someterme al desprestigio de comprar dvds originales. Cuando llego a mi casa y pongo el dvd, lo primero que me encuentro es algo parecido a esto....







¡¡Venga ya!! Señores de la SGAE, joder, que ya les he pagado todos sus putos canones (por mi IPOD, por el CD para grabar las fotos de mis muñecos y de la comunión de mi prima, por la fotocopiadora y aunque no estoy segura, creo por el papel higiénico tambien)... ¿por qué c*** me tienen que plantar un anuncio antipirata en un DVD original.... ¿no se dan cuenta que yo lo he comprado? Me dan ganas de no comprar ni un puñetero DVD más y darle a trabajar al p2p. ¡No os podeis imaginar la mala leche que me entra, de verdad!

En fin, me voy a sentirme subnormal profunda por ser legal y culpable al mismo tiempo mientras canto como los piratas de Peter Pan.



PD: Este finde he visto Promesas del Este, Lost in Translation y La Reina Victoria (a falta de que vea alguna más esta noche), ya sabeis de que voy a hablar en las próximas entradas.
Aunque por las últimas actualizaciones de mi blog (al que tengo que cambiarle algunas cositas aún para que quede a mi gusto) parezca que no hago otra cosa que ver películas, prometo que hago bastantes más cosas... desde trabajar seis horas al día, ir a clase tres, leer, betear... En definitiva... que como supondréis, hago cosas mientras veo películas y hasta hace relativamente poco, sufría un proceso de insomnio (porque queridos míos, pensar perjudica seriamente la salud).

La primera película que he visto últimamente tambien es de un pobre insomne como yo: El club de la lucha, una película de 1999, dirigida por David Fincher (el director de una de mis pelis favoritas, Seven) y protagonizada por Edward Norton (American History X), Brad Pitt (Seven) y Helena Boham Carter (Sweeney Todd).

Jack (E. Norton) es un ingeniero de una empresa de coches que evalúa el daño que puede provocar un accidente, pero principalmente vive en ese estado de locura que provoca la falta de sueño, en el que la verdad se distorsiona. Desesperado, acude a un médico para que le recete algo para dormir y así aliviar su sufrimiento, pero el médico le dice que el verdadero sufrimiento se encuentra en enfermos terminales, enfermos de cáncer, etc... Así que Jack decide “hacerse adicto” a los grupos de autoayuda. El insomnio de Jack se cura y todo es perfecto hasta que se encuentra a una mujer , Marla Singer (H.Bohan Carter) con la que se reparte los grupos de autoayuda. Además, en uno de sus viajes de trabajo conoce a Tyler Durden, un vendedor de jabón con el que funda El club de la lucha, una institución que acaba por llamarse el Proyecto Mayhem con el que pretenden instaurar el “punto cero”.

La película es una rallada mental, pero la verdad es que está muy bien. Sin lugar a dudas, lo mejor es el final de la película, que no diré para no destriparosla. Sinceramente, un final en toda la línea de Fincher (de esos finales que miras dos veces por si te has dejado algo, como el final de American Psycho). Como curiosidad, ¿Sabeis que Jared Leto (Hefestión en Alejandro Magno, el vocalista de 30 seconds to Mars) sale en esta peli? Hace de Angelface, uno de los chicos del club.

"La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco nos hemos dado cuenta y estamos, muy, muy cabreados."





Para cambiar un poco de tema, hablaré de otra de esas pelis que son un “must” y que había dejado pasar durante mucho tiempo (y más gracias a que DVDgo tardó media vida en mandarme el paquete) es Blade Runner, de Ridley Scott (Thelma y Louise, Gladiator, Hannibal). La historía creo que es conocida por todos (y curiosamente en uno de los blogs que followeo, hoy hay una entrada sobre esta peli, así que me ahorraré contaros el argumento.

Sin embargo, creo que es una peli que deja frases de esas que se catalogan como “Food for thought” y que tambien se pueden utilizar para crear canciones (y sino, que se lo digan a Los Piratas con su Promesas que no valen nada).

Sin embargo, hay partes que te dejan pensando (y provocan el insomnio de la peli anterior).

¿En qué se diferencian en realidad los replicantes a los humanos? En nada Sin embargo, ¿por qué unos deben morir y otros vivir? A mi me recuerda horriblemente a las decisiones del tercer reich...


Pero sin lugar a dudas, aparte del momento en el que la chica (¿os he contado alguna vez que soy pésima para recordar nombres de personajes?) grita que no es una replicante porque tiene recuerdos y Harrison Ford le dice que no son suyos, que son implantados es cuando el replicante al que van buscando dice:

Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad? Eso es lo que significa ser un esclavo.

¿No os recuerda a una cierta política que hemos estado viviendo/sufriendo hasta hace poco gracias a cierto país muy muy lejano?

En definitiva, os dejo, que tengo muchas cosas que hacer hoy... sin embargo quiero que sepáis que no haré nada por lo que el dios de la biomecánica no me deje entrar en su cielo.


PD: ¿Alguien quiere venir conmigo a ver Ponyo en el acantilado? Me han dicho que sorprendementemente para una película de Miyazaki...¡¡Acaba bien!! (Acabo de darme cuenta que esta entrada tiene más disgresiones que una conversación con Carlos)
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