Todo comenzó con esta foto que Eugenio Olivares subió a sublog dentro de su sección Rostros con Historia. Para quien no la conozca, es un juego en el que enseña una foto de un personaje de cine y hay que decir personaje, actor, película y año.
La película es Dracula de Bram Stoker, dirigida por Coppola, una de mis pelis favoritas. Aunque no supiera que el personaje se llamaba Cesare, para mí estaba claro que el actor tenía que ser Anthony Hopkins. La razón es bastante simple, Coppola le dio un aire casi místico a la película a base de pequeños detalles que no son obvios a primera vista.
Todo aquel que haya leído la novel a de Stoker sabrá que Mina no es más que la reencarnación de Elisabeta (a menos a vista del conde). En la película esto era fácil de conseguir: simplemente había que conseguir que la misma actriz (Winona Rider) interpretara a la actriz. ¿Pero cómo conseguir ese ambientillo de que la historia de amor se ha repetido a través del tiempo? ¿Cómo demostrar que esa historia de amor está tan maldita en el final como lo estaba al principio? (
Una forma fácil de conseguirla era esta. Hopkings interpreta al Val Hellsing, el encargado de salvar a la joven e inocente Mina del malvado Conde, condenándolo a morir… ¿Y no es Cesare el sacerdote ortodoxo que maldice a Elisabetta por haberse suicidado? Está claro que dentro de ese micro universo la misma persona que condenó a Elisabetta tenía que condenar al conde.
A todo esto no he mencionado que Dracula de Bram Stoker es una de mis películas favoritas. De todas  formas, como a casi todas las pelis de Coppola que he visto, le sobra su buen trocito. Mi parte favorita es el inicio, genial  que consigue enmarcar a la película en un ambiente misterioso y exótico utilizando el recurso del teatro de sombras chino. Otra cosa que no debería pasarse por alto es el vestuario, una mezcla bastante equilibrada entre las túnicas kabuki y con un cierto aire al pintor Klimt. Y no puedo acabar sin mencionar la gran actuación de Gary Oldman.

Comments (3)

On 6 de junio de 2011, 23:08 , Eugenio M. Olivares-Merino dijo...

Me ha gustado la explicación al doble papel de Hopkins que has dado: una repetición de la primitiva historia de amor. Elisabeta es Mina; Cesare es van Helsing; Drácula es Drácula. Ahí, en el tema amoroso, es donde Coppola mete su cuña, pues no hay amor -sino dominación- en la novela de Stoker.
Me pregunto si habrá más actores en la película haciendo papeles dobles.
Y gracias por la mención de mi blog.

 
On 6 de junio de 2011, 23:10 , Eugenio M. Olivares-Merino dijo...

Por cierto, yo creía que era seguidor de tu blog.
Ecce ego!

 
On 7 de junio de 2011, 9:52 , Lui dijo...

No te preocupes Eugenio, es díficil seguirme a mí, entre mis tres blogs, facebook y twitter tengo mi identidad digital muy fragmentada.

Me alegra de que te guste mi teoría.

 
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