Hace poco escuché en la radio de que la crisis económica amenaza con crear una “generación perdida”. Llevo desde entonces pensando si debería escribir esta entrada o no.


Os voy a poner mi ejemplo: acabé la carrera (filología inglesa) hace dos años. Tengo un máster (casi terminado), cursos de formación, el CAP (Curso de Aptitud Pedagógica), cursillos a porrillo, he dado talleres... He mandado más de doscientos curriculums, he tenido dos entrevistas, las dos con un no por respuesta.

Me encuentro dentro de un grupo de gente que antes se llamaba “JASP”; yo me llamo, no te pares o no serás capaz de volver a seguir este ritmo.

He intentado trabajar en colegios privados y concertados, no me quieren porque me falta experiencia. He intentado trabajar en academias (muchas de las cuales te ofrecen condiciones totalmente ilegales: no te dan de alta, unos horarios imposibles además de tener que limpiar y demás) [no se me caen los anillos y hubiera aceptado las condiciones], no me quieren, no tengo experiencia.

¿Qué quieren que haga? ¿Mentir?

Así que nada, sigo haciendo de tripas corazón, sigo añadiendo formación a mi CV, sigo alimentando el sueño de algún día poder ejercer para lo que me estoy preparando, pero poco a poco la ilusión se desvanece. Es triste decirlo, pero comprendo mucho a la gente de mi edad, que lleva uno o dos años buscando trabajo, que llega un momento en la que dicen basta.

Porque cada vez que te dicen “No” la ilusión, las ganas y hasta la autoestima se va al garete. Quizás no tengamos cargas familiares que mantener, pero somos el futuro. Y dada la situación actual, si alguna vez conseguimos trabajar será tarde: tarde para nosotros, ¿conseguiremos cotizar minimamente no solo para el día de mañana sino también para mantener el sistema de pensiones, la sanidad, etc? Pero tarde también para el mercado laboral. Mucho de nuestro conocimiento se irá quedando desfasado, sin haberlo puesto nunca en práctica, sin saber si quiera si se debería hacer el esfuerzo en intentar actualizarse, porque no merece la pena, porque no encuentras trabajo.

Entiendo, aunque no comparta, la situación de esa gente que cansada dice “no puedo más”. También es cierto, que en el contexto en el que me muevo hacer esto es relativamente fácil. Mientras exista papá y mamá, no pasaremos hambre.

Yo he estado a punto de tirar la toalla. Sin embargo, he decidido seguir adelante. Si no hay trabajo, seguiré formándome. No tendré experiencia, pero tengo ilusión. Y espero que en algún lugar haya un sitio para mi.


Comments (7)

On 19 de agosto de 2010, 21:48 , Nicolasa Quid Man dijo...

En algún lugar... ¡no! En MUCHOS lugares habrá un sitio para ti, y como solo podrás estar en uno cada vez, los demás se tirarán de los pelos por haber tenido la oportunidad de tenerte entre sus filas y la habrán desperdiciado.

Sigue adelante, Lui, porque lo que mereces al final te alcanzará, y mucho antes de lo que esperas, ¡seguro!

Mucho, mucho ánimo!!!

 
On 19 de agosto de 2010, 22:04 , Gregorio Toribio Álvarez dijo...

La vida hay que tomársela como una carrera de fondo. Mejor no gastar energías innecesarias en dar sprints y mantener el ritmo para lograr alcanzar la meta. Quien la sigue la consigue y seguro que al final lograrás trabajar en lo que realmente te gusta y apasiona.

 
On 19 de agosto de 2010, 22:06 , Karla Campaña dijo...

¡Es como si estuvieras contando mi Historia! y en Chile. Sí, Soy chilena y me pasó lo mismo. Salí con distinción máxima en la Universidad y nunca encontré un trabajo estable como profesora.
Hoy sigo estudiando, en tus tierras españolas
Ánimo

 
On 20 de agosto de 2010, 8:58 , Nisa Arce dijo...

Pues sí, las cosas están muy jodidas. En mi grupo de amigos, que somos todos casi treintañeros, los que tienen trabajo estable es porque lo consiguieron hace años y lo han conservado. Otro tiene un contrato de obra y servicio desde Matusalén y cualquier día le tiran a la calle. Otro acaba de quedarse en paro y lo tiene muy jodido. Y yo... 4 años currando como una enana en una de las empresas más importantes de esta isla, con una carrera y el ciclo, y nada, no he conseguido nada. Se me acaba el paro el mes próximo.

Y sí, es una generación perdida, de gente que tiene que vivir con sus padres porque no puede permitirse la independencia, de gente que se ha pegado años empollando con sacrificio para que luego no sirva de nada.

Pero hay que mantener la esperanza y pensar que la luz está al final del túnel. Así que pa'lante chica ;-)

 
On 20 de agosto de 2010, 11:08 , Aikoneko dijo...

Estamos pasando por una etapa realmente dura,pero lo único que podemos hacer es no rendirnos y seguir hacia delante. :)

 
On 20 de agosto de 2010, 21:52 , Diego Sobrino dijo...

Lu, es cuestión de tiempo y lucharlo. Breve historia de mi vida académico-laboral (una de tantas):

- Miembro de una familia de agricultores y ganaderos pobres, en la que mientras que sus amigos en verano disfrutaban sin hacer nada, él tenía que trabajar de sol a sol... sin cobrar, of course.
- Licenciatura de Historia del Arte pagada con becas y con trabajos cacosos durante el curso y veranos (y trabajando también en casa). A saber: peón de obra de los de pico y pala, jornalero agrícola en diferentes variedades, conductor de tractores, excavadoras, dúmpers y lo que haga falta, peón de topografía para el AVE, expendedor de gasolina (con limpieza de baños incluida, en gasolinera con tránsito hasta arriba).
- Termino historia del Arte. No me quiero quedar con las ganas, y comienzo la Licenciatura de Historia. Alternada con trabajo en Seúr (levantarme a las 4 de la mañana, 7 km de bici hasta el polígono, descargar tráiler durante 5 horas, y volver a casita en bici again).

Durante todo ese tiempo, sabía "cómo quería ir", pero no "hacia dónde ir". Lo importante es lucharlo, intentar, probar, experimentar, fallar, reintentar, etc.
El resto, ya es una bonita historia: Apruebo las opos en 2006 (el penúltimo sin plaza). Tras echar unos 400 currículums en toda CyL y Madrid, comienzo en un cole, y comienzo a hacer sustituciones. Ahora por fin, tras dos aprobados, a la tercera por fin tengo plaza.
Aun ahora, durante el curso, muchas son las veces en las que antes de ir a dar clase, me toca levantarme a las 6 de la mañana para quitar tubos, recoger patatas, etc. y a las 11 en instituto como una rosa.
Tengo 29 años (bueno, en tres días ya 30, jeje!).

 
On 20 de agosto de 2010, 21:56 , Diego Sobrino dijo...

bueno, lo olvidaba: CAP y unas 1200 horas de formación en cursos,congresos, publicaciones, más 20.000 proyectos. Vas por buen camino Lu, disfruta de él y el destino será bueno

 
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